2 de septiembre 2021 - 00:00

La economía de Afganistán colapsa y se profundiza la crisis humanitaria

La inflación y la depreciación de la moneda local se disparaban dos días después del repliegue de la OTAN y cientos de personas hacían filas en los bancos para retirar dinero.

EMERGENCIA. El régimen talibán intentaba ayer poner en funcionamiento la economía del país ordenando la apertura de tiendas y bancos. En las fronteras, crecía el número de personas que buscaban huir.

EMERGENCIA. El régimen talibán intentaba ayer poner en funcionamiento la economía del país ordenando la apertura de tiendas y bancos. En las fronteras, crecía el número de personas que buscaban huir.

Kabul - Los nuevos gobernantes talibanes de Afganistán se esforzaron ayer por mantener el país en funcionamiento tras la retirada definitiva de las fuerzas estadounidenses, mientras que los donantes extranjeros se alarmaron ante una inminente crisis humanitaria.

Dos semanas después de que la irrupción de los talibanes en la capital, Kabul, pusiera fin a 20 años de guerra, el grupo militante islamista aún no ha nombrado un nuevo gobierno ni ha revelado cómo pretende gobernar.

En un vacío administrativo, los precios se han disparado y las multitudes se han reunido en los bancos para retirar dinero en efectivo.

Mientras los combatientes fuertemente armados han impuesto el control en Kabul, los funcionarios extremistas se esforzaban por mantener en funcionamiento los bancos, los hospitales y la maquinaria gubernamental tras el fin de un enorme puente aéreo de extranjeros y afganos que habían ayudado a las naciones occidentales durante la intervención internacional.

La televisión qatarí Al Jazeera informó de que expertos técnicos qataríes habían llegado a Kabul a petición de los talibanes para discutir la reanudación de las operaciones en el aeropuerto de la ciudad, que actualmente no opera.

El ministro de Relaciones Exteriores del vecino Pakistán, que mantiene estrechos vínculos con los talibanes, dijo que esperaba que Afganistán tuviera un nuevo “gobierno de consenso” en pocos días.

Mientras, multitudes temerosas de una vida bajo la dominación del talibán huían hacia las fronteras de Afganistán. Y en la provincia de Panjshir, los miembros de las milicias locales y los restos de antiguas unidades militares seguían resistiendo bajo el liderazgo de Ahmad Massoud.

El alto dirigente talibán Amir Khan Motaqi les llamó a deponer las armas y negociar el fin de las hostilidades. “El Emirato Islámico de Afganistán es el hogar de todos los afganos”, dijo en un discurso.

Los talibanes declararon declarado una amnistía para todos los afganos que colaboraron con las fuerzas extranjeras durante la guerra.

Los líderes talibanes también han pedido a los afganos que vuelvan a casa y ayuden a la reconstrucción, al tiempo que han prometido proteger los derechos humanos, en un aparente intento de presentar una imagen más moderada que su primer régimen, conocido por su brutal aplicación de la ley islámica radical. in embargo, la preocupación inmediata para los talibanes es evitar el colapso económico. Afganistán necesita desesperadamente dinero, y es poco probable que consigan un acceso rápido a los aproximadamente 10.000 millones de dólares en activos que el banco central afgano tiene en su mayoría en el extranjero.

Había largas colas en los bancos de Kabul, porque la gente intentaba retirar dinero en efectivo, y los precios en los bazares se dispararon. La moneda se hundió y la inflación aumenta, cuando muchas oficinas y comercios permanecen cerrados.

Los talibanes ordenaron la reapertura de los bancos, pero se han impuesto estrictos límites semanales a las retiradas de fondos.

Fuera de la capital, organizaciones humanitarias advirtieron de la inminente catástrofe, ya que la grave sequía afectó a los agricultores y obligó a miles de pobres del campo a buscar refugio en las ciudades, pero los donantes extranjeros no saben a quién dirigirse.

Los funcionarios talibanes dijeron que los problemas se aliviarán una vez que haya un nuevo gobierno, e hicieron un llamamiento a otros países para que mantengan relaciones económicas.

Se nombró un nuevo jefe del banco central, pero banqueros fuera de Afganistán dijeron que sería difícil volver a poner en marcha el sistema financiero sin los especialistas que se sumaron al éxodo de Kabul. “No sé cómo lo van a conseguir porque todo el personal técnico, incluidos los altos cargos, ha abandonado el país”, dijo un banquero.

En Torkham, uno de los principales pasos fronterizos con Pakistán, al este del paso de Khyber, un responsable pakistaní dijo: “Un gran número de personas está esperando en el lado afgano la apertura del paso”. Miles de personas también acudieron al puesto fronterizo de Islam Qala, entre Afganistán e Irán, según los testigos.

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