Nueva York - Alvaro Uribe, cuya plataforma a favor del libre mercado y cuyo prestigioso paso por las universidades de Oxford y Harvard lo convirtieron en la sensación de Wall Street, tendrá por delante pesadas batallas. Los inversores esperarán ansiosamente la respuesta a una pregunta que involucra 1.000 millones de dólares: cómo hará para financiar una amplia guerra contra los rebeldes sin incrementar el ya abultado déficit fiscal del país. Uribe ha prometido que terminará con los rebeldes de las FARC y su guerra de guerrillas, que ya dura casi 40 años, un conflicto alimentado por dinero de la droga y que ha se ha cobrado 40.000 muertes en la década pasada.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El candidato tiene previsto combatir tanto a las FARC como a los paramilitares de extrema derecha mediante un aumento de casi el doble de las tropas profesionales colombianas, a 100.000, y del cuerpo de policía, a 200.000. Este gasto en seguridad y defensa, que Uribe calcula en 1.000 millones de dólares al año entre 2002 y 2006, presionará fuertemente al déficit fiscal del gobierno central, cuya proyección para este año es de 4,7% del Producto Bruto Interno (PBI), dijeron expertos. Además, muy probablemente, obligará a Colombia a buscar nuevas fuentes de financiamiento, añadieron. «La gente va a fijarse en cuán firmemente, cuán directamente y cuán eficientemente van a abordar la necesidad de reducir el déficit mientras, al mismo tiempo, incrementan los gastos en defensa», dijo el estratega de deuda soberana de Bear Sterns José Cerritelli. Uribe se ha comprometido a recaudar algunos fondos para la guerra por medio de la lucha contra la corrupción y contra la evasión fiscal. Sin embargo, muchos analistas creen que una suba de los impuestos es inminente si es que Colombia quiere evitar profundizar sus números rojos. Los economistas dicen que Uribe podría ganar algo de dinero con una reforma del sistema tributario actual, aunque algunos sugieren que el político, de profesión abogado, podría tener que acudir a alzas temporales de los impuestos en áreas como las importaciones o las transacciones financieras.
Colombia también podría acudir a los mercados internacionales para recaudar dinero. Pero dado que la deuda pública ya es más de 50% del PBI, un aumento drástico con respecto a 30% de antes de la recesión de 1998-'99, los inversores aceptarían mejor nuevas emisiones de deuda si el país presenta un plan fiscal fuerte que tenga como meta aumentar los ingresos, señaló Carlos Janada, economista senior de mercados emergentes de ABN Amro. La otra gran cuestión es si podría haber ayuda financiera de Estados Unidos y del Fondo Monetario Internacional. El gobierno del presidente George W. Bush ya ha indicado que está listo para asistir a Colombia como parte de su guerra global contra el terrorismo, tras los atentados del 11 de setiembre. Por ejemplo, Estados Unidos quiere darle al convulsionado país 98 millones de dólares para entrenar a tropas colombianas que defiendan un oleoducto repetidamente bombardeado por los rebeldes.
Dada la posición estratégica de Colombia, el FMI podría también suministrar efectivo, dijeron algunos analistas. «El FMI ha sido extremadamente flexible con Colombia en cuanto a la situación fiscal y probablemente siga así solamente por la presión de Estados Unidos», dijo Jim Barrineau, un vicepresidente de mercados emergentes de Alliance Capital Management. Colombia mantiene actualmente un acuerdo crediticio con el FMI por 2.700 millones de dólares. Wall Street reconoce que Colombia debe combatir la guerra para volver a encarrilar a su economía y sociedad, pero le preocupa el costo inmediato. A pesar de los temores, a los bonos colombianos no les ha ido tan mal. El mes pasado, los bonos de la deuda colombiana subieron casi 1%, mientras que el resto del mercado decaía cerca de 1%, según el índice plus de bonos de mercados emergentes de JP Morgan (EMBI+). Según los inversores, sin embargo, no hay ninguna razón para que los bonos colombianos suban más hasta que la violencia termine y los problemas fiscales sean abordados. El progreso económico está fuertemente vinculado a los avances contra la guerrilla, según los expertos. Si Uribe espera llevar a cabo cualquier reforma fiscal para reducir el déficit necesitará registrar éxitos en la guerra, dicen los expertos.
Para Janada, de ABN Amro, «si los colombianos perciben que todo sigue igual, todas las expectativas que (Uribe) ha generado en los últimos meses se diluirán». Y, según el analista, «eso no ayudaría ni en la lucha contra la guerrilla ni con potenciales medidas económicas».
Dejá tu comentario