La Fed reclamó nuevo estímulo y advirtió sobre más recesión, pero Trump congeló las negociaciones

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El presidente prometió un paquete importante si logra la reelección el 3 de noviembre. Wall Street pasó a terreno negativo al conocerse la noticia.

Washington - La recuperación económica sigue lejos de ser completa y aún podría caer en una espiral bajista si no se controla efectivamente el coronavirus y no se apuntala el crecimiento, advirtió ayer el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, en un nuevo y más perentorio pedido de ayuda para los hogares y las empresas. Sin embargo, en una decisión que no se esperaba y que se tradujo en una caída inmediata de hasta el 1,5% de los principales índices bursátiles, el presidente Donald Trump ordenó la suspensión de las negociaciones con los demócratas en el Congreso hasta después de las elecciones del 3 de noviembre.

“He dado instrucciones a mis representantes para que dejen de negociar hasta después de las elecciones”, tuiteó el jefe de la Casa Blanca. “Inmediatamente después de que gane, aprobaremos un importante proyecto de ley de estímulo que se centrará en los trabajadores y en las pequeñas empresas”, prometió.

Esa determinación choca con la visión del presidente de la Reserva Federal.

“La expansión aún está lejos de completarse”, dijo Powell en comentarios que describen cómo incluso si la recuperación simplemente se desacelerara demasiado, podría llevar a “trágicos” resultados para los menos acomodados, ampliar la desigualdad y una situación donde la “debilidad alimente la debilidad”.

En esa situación, afirmó, los funcionarios deberían tomar el riesgo de hacer mucho más de lo que se necesita en vez de quedarse cortos, un reclamo implícito a los miembros del Congreso y del Gobierno para que apunten más alto en sus estancadas conversaciones sobre cuánto más gastar en respaldo a los hogares y las empresas. En ese sentido, pareció alinearse con los demócratas del Congreso, empeñados en que el paquete que se discute sea más ambicioso.

Powell, quien anteriormente ocupó puestos de política pública enfocados en reducir el déficit federal, aseguró que esas preocupaciones deberían ahora dejarse de lado debido a los riesgos unilaterales que enfrenta Estados Unidos, más malos que buenos, ya a seis meses de la batalla contra el coronavirus y sus consecuencias económicas.

“Muy poco apoyo llevaría a una débil recuperación, creando dificultades innecesarias para los hogares y las empresas”, dijo Powell en declaraciones en línea a la National Association for Business Economics.

“Los riesgos de exagerar parecen, por ahora, ser menores. Incluso si las acciones de políticas finalmente resultaran ser mayores que lo necesario, no se desperdiciarían. La recuperación sería más fuerte y más rápida”, agregó.

Los comentarios marcan un cambio en el análisis público de Powell sobre la situación de la economía, en momentos en que el virus SARS-CoV-2 se sigue propagando y sigue condicionando la actividad.

Mientras su retórica previa se había centrado en la construcción de un “puente” financiero hacia una era pospandemia, ahora sugirió que incluso una recuperación que cae hacia una marcha demasiado lenta podría convertirse en una recesión autocumplida. Trump arriesga mucho con su decisión.

Powell, que tal vez haya querido anticiparse a una decisión que pudo haber conocido, no mencionó nuevos programas de la Fed más allá de la decena de los ya implementados en la primavera boreal, muchos aún sin ser aprovechados y poniendo potencialmente billones de dólares a disposición de empresas y mercados crediticios.

Sin embargo, los miembros del Congreso y el Gobierno negociaban hasta ayer una segunda tanda de respaldos fiscales, que los demócratas quieren estirar a 2 billones de dólares o más, lo que no convence a los republicanos, más fiscalistas.

Hasta ahora, apuntó Powell, lo peor se ha evitado, principalmente gracias a la rápida acción de los funcionarios.

Los préstamos del Gobierno a las pequeñas empresas y mejorados beneficios por desempleo han “respaldado una sólida pero incompleta recuperación en la demanda y, por ahora, han apagado sustancialmente las dinámicas recesivas normales que podrían ocurrir en una recesión”, con menores quiebras y menores despidos permanentes de los que podrían haberse provocado.

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