Medellín (Reuters, ANSA) --Unos 1.000 soldados y policías, con fusiles, granadas y helicópteros, realizaban ayer una ofensiva militar para desalojar de un sector pobre de Medellín, la tercera ciudad más poblada de Colombia, a comandos guerrilleros urbanos, después de cruentos combates que dejaron 14 muertos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La segunda fase de la denominada Operación Orión, ordenada por el presidente Alvaro Uribe, se cumple después de que en la madrugada estallara un vehículo cargado con 40 kilos de explosivos en pleno centro de Medellín, que causó severos daños materiales a varios edificios, pero no víctimas.
La policía dijo que el ataque, atribuido a guerrilleros izquierdistas, fue en represalia por la ofensiva que se inició en miércoles en un sector obrero donde los rebeldes se disputan el control territorial con paramilitares de ultraderecha. El presidente Uribe calificó de locura el conflicto en esa ciudad, en la que se han atrincherado unos 100 guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Los combates, considerados como los más intensos en una ciudad en medio del conflicto interno de 38 años, dejaron cuatro militares y 10 rebeldes muertos, además de 18 personas heridas, precisaron las autoridades. En tanto, grupos de derechos humanos sostienen que los combates en esas zonas han dejado 300 muertos y 400 heridos, la mayoría civiles, en el último año.
Dejá tu comentario