La guerra entre Irán e Israel volvió a escalar con una nueva ola de ataques y amenazas mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descartó por ahora negociar un alto el fuego, lo que aleja la posibilidad de una tregua en el corto plazo.
La guerra no cesa y continúa en su tercera semana con bombardeos cruzados, amenazas entre líderes y presión internacional para frenar el conflicto. Washington asegura que aún no existen condiciones para negociar una tregua con Teherán.
La guerra entre Irán e Israel volvió a escalar con una nueva ola de ataques y amenazas mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descartó por ahora negociar un alto el fuego, lo que aleja la posibilidad de una tregua en el corto plazo.
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El conflicto entró en su día 16 con bombardeos cruzados en territorio iraní e israelí y con la participación de actores regionales como Hezbollah, lo que aumenta el riesgo de una guerra más amplia en Medio Oriente.
En medio de la escalada, Trump afirmó que Estados Unidos no está dispuesto a iniciar conversaciones para un alto el fuego porque las condiciones actuales “no son suficientemente buenas”.
El mandatario sostuvo que Irán estaría dispuesto a negociar, pero insistió en que Washington continuará con las operaciones militares hasta obtener términos más favorables.
En declaraciones a medios estadounidenses, incluso sugirió que los ataques podrían continuar contra infraestructuras estratégicas iraníes, entre ellas la isla petrolera de Kharg, uno de los centros clave para las exportaciones de crudo del país.
Mientras tanto, los combates continúan intensificándose. Israel aseguró haber atacado cientos de objetivos militares en Irán, mientras que Teherán respondió con misiles y drones contra territorio israelí y bases estadounidenses en la región.
El conflicto también se extendió al Líbano, donde fuerzas vinculadas a Hezbollah se enfrentan con el ejército israelí, elevando el número de víctimas y aumentando el riesgo de una escalada regional.
La guerra comenzó el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una operación militar conjunta contra objetivos en Irán, en el marco de la crisis por el programa nuclear iraní.
Desde entonces, el enfrentamiento ya dejó más de 2000 muertos en la región y generó fuertes impactos en la economía global, especialmente en el mercado energético, debido a la interrupción del tráfico de petróleo en el estratégico estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del crudo mundial.
A pesar de los llamados de líderes internacionales y del papa a una desescalada, las gestiones diplomáticas para alcanzar un alto el fuego siguen estancadas y el conflicto amenaza con prolongarse.
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