Montevideo (enviado especial) - El escrutinio definitivo de los comicios departamentales uruguayos del domingo reveló que el Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA) se impuso en los tres distritos más poblados del país -Montevideo, Canelones y Maldonado- e hizo pie en otros departamentos rurales, en una victoria que superó las mejores expectativas que tenía el oficialismo, que, así, controlará los municipios donde vive 75% de la población.
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El mapa electoral marca que el EP-FA ganó en 8 departamentos (sumó 7); el Partido Nacional (PN, de Luis Alberto Lacalle), en 10 (perdió 3), y el Partido Colorado (PC, de Julio María Sanguinetti y Jorge Batlle), sólo en uno (cedió 4), en una de las peores elecciones de su historia.
El nuevo intendente de Maldonado es Oscar de los Santos, un ex pintor de obra que abrazó en su momento el sindicalismo comunista, pero que desde comienzos de los '90 milita en el sector más centrista del Frente Amplio (ver aparte). Venció al ex intendente blanco Enrique Antía, quien demoró en reconocer la derrota que finalmente fue por 1.719 votos, sobre un padrón de 107.894 habilitados. El nombre de De los Santos cobra ahora fuerza en la alianza gobernante junto a los futuros jefes comunales de Montevideo, Ricardo Erlich, y de Canelones, Marcos Carámbula. Ambos ganaron con cerca de 60% y por una diferencia superior a 30 puntos porcentuales.
Avanzada la madrugada de ayer, los blancos recibieron la derrota en Maldonado como un balde de agua fría. «Es un desastre», se sinceró el diputado Pablo Abdala. En un comienzo, la extrema polarización entre blancos y frenteamplistas había dejado la sensación en la sede del Partido Nacional de que no sería una mala noche electoral, en la medida en que podrían retener distritos importantes y erigirse como casi única oposición al gobierno de Tabaré Vázquez. Pero junto con la derrota en Maldonado vino la frustración en distritos que estaban fuera de todo cálculo, como Treinta y Tres. Pese a que todo indica que se trató de un vuelco electoral sin precedentes y que la presencia de la izquierda en el interior no se trata de algo efímero, los blancos pudieron competir palmo a palmo en varios departamentos. En Salto, Maldonado, Paysandú, Rocha, Treinta y Tres y Florida las diferencias fueron pequeñas a favor del EP-FA (exiguas en el último caso), mientras que el PN conservó con holgura bastiones como Colonia, Lavalleja, Tacuarembó, Cerro Largo, Soriano, San José, Durazno y Flores. Fue algo más ajustada la victoria nacionalista en Río Negro y los blancos se dieron el gusto de arrebatar Artigas, el histórico enclave colorado, a su tradicional rival.
• Turbulencias
El liderazgo blanco del ex candidato presidencial Jorge Larrañaga podría sufrir turbulencias en los meses que vienen. «Fue el 'efecto ballottage'», dijo en alusión a la polarización que benefició al centroizquierda. Lo cierto es que Larrañaga perdió en su distrito, Paysandú, y que los candidatos de su línea interna sufrieron derrotas inesperadas, mientras que los apoyados por el centrista Lacalle hicieron un mejor papel.
En Rivera fue reelecto el colorado Tabaré Viera. Salvo en ese departamento y en Montevideo, en todos los otros distritos, el PC salió tercero. Viera y Pedro Bordaberry, el candidato colorado que sacó casi 27% de los votos en la capital, en una excelente elección, hicieron una campaña personalista, separándose de la imagen de su partido.
El nivel de participación superó 82% del padrón, con un techo de más de 90% en San José. Se estima que la afluencia de votantes desde la Argentina fue en este caso sensiblemente inferior a la registrada en las presidenciales del 31 de octubre.
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