San Pablo (EFE) - Sectores del ala más radical del Partido de los Trabajadores (PT) y de la propia Iglesia Católica criticaron ayer el giro «moderado» que tomó el partido y su candidato presidencial para las elecciones de octubre, Luiz Inácio Lula Da Silva.
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Lula, que va por cuarta vez en busca de la presidencia, afirmó sin embargo, que el partido «maduró» respecto de sus posiciones más radicalizadas del pasado y desarrolló una nueva postura, en busca del electorado de centro. «El PT perdió coraje, consistencia, osadía. Dejó escapar ciertas banderas que están siendo usadas por quien viene de relaciones de larga data con la derecha», se quejó monseñor Demetrio Valentini, presidente de la influyente Pastoral Social de la Iglesia Católica.
En tanto, otros «petistas» históricos, líderes de los sectores más a la izquierda del partido, también están disconformes con el Lula «light» que, asesorado por expertos de marketing, lleva adelante la campaña y encabeza todas las encuestas para octubre. «Los asesores de Lula se equivocan cada vez más, se quejó el diputado Milton Temer, y eso le da espacio a Ciro Gomes para crecer en el espacio de la oposición» (ver aparte).
Por otra parte, el diario «O Globo» señaló en su última edición que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que prevé una línea de créditos para Brasil de 30.000 millones de dólares para los próximos 15 meses, va a obligar a los candidatos a la presidencia a revisar sus programas de gobierno.
Una de las promesas sacrificadas será la creación de empleo, pues depende del crecimiento de la economía del país y éste, a su vez, de fuertes inversiones externas, lo que parece difícil, dada la complicada situación que vive la economía inter-nacional, asegura el diario. Es que el acuerdo con el FMI dará oxígeno a la economía brasile-ña, pero no el suficiente como para contener definitivamente el clima de inestabilidad.
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