Una corte de Kenia denegó este miércoles a los rastafaris el derecho a fumar marihuana por motivos religiosos. Este grupo de carácter político y espiritual, identificado por sus rastas, usa la planta como parte de su meditación religiosa.
La decisión se dio luego de una petición de la Sociedad Rastafari. Exigen el uso en ceremonias y espacios de culto, además de denunciar acoso policial.
En Kenia existe una pena de 10 años de prisión y una multa elevada si se posee marihuana.
Una corte de Kenia denegó este miércoles a los rastafaris el derecho a fumar marihuana por motivos religiosos. Este grupo de carácter político y espiritual, identificado por sus rastas, usa la planta como parte de su meditación religiosa.
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El movimiento nació en Jamaica en la década de 1930, coincidiendo con la coronación de Haile Selassie como emperador de Etiopía, a quien sus seguidores consideran el segundo Mesías, enviado para salvar al pueblo negro.
Sin embargo, el tribunal consideró que no demostraron por qué la legislación afecta a sus libertades religiosas y desestimó la solicitud "en su totalidad". Los rastafaris de Kenia denuncian acoso policial por una ley de 1994, que castiga la posesión de marihuana para consumo personal con 10 años de prisión y una multa elevada.
Pese a negarles el derecho, la corte reconoce que la legislación es demasiado dura, considerando que el consumo recreativo de cannabis se generalizó en el país. El "statu quo parece insostenible", señala el tribunal, que aboga por "conversaciones francas sobre el cannabis y qué dirección tomar".
El país del este de África reconoció al rastafarismo en 2019 cuando un tribunal dictaminó que expulsar a una estudiante del colegio debido a sus rastas vulneraba sus derechos religiosos.
Todo comenzó con una petición de la Sociedad Rastafari de Kenia para permitir el uso de cannabis con fines religiosos, en un caso abierto en 2021 en el que esta comunidad alegaba que la prohibición vulnera su libertad de culto.
El juez Bahati Mwamuye, del Tribunal Superior de Kenia, desestimó la demanda, aunque no impuso el pago de costas a los peticionarios, según explicó a EFE uno de los abogados de la Sociedad, Shadrack Wambui.
"La esperanza no se ha perdido. Esta es solo una de las etapas que teníamos que agotar", subrayó Wambui, quien defendió que la cuestión puede llegar incluso al Tribunal Supremo, máxima instancia judicial del país.
La Sociedad Rastafari sostenía que la marihuana, conocida localmente como 'bhang', forma parte de su práctica espiritual y pedía una despenalización limitada para su uso en espacios de culto y ceremonias religiosas.
El juez consideró, sin embargo, que los demandantes no lograron demostrar suficientemente que la prohibición de esa sustancia vulnerase sus derechos constitucionales ni la centralidad del cannabis en su práctica religiosa.