11 de junio 2024 - 11:49

La NASA registró en Marte rayos X y gamma tras una tormenta solar

El evento astronómico más grande ocurrió el pasado 20 de mayo, como consecuencia de una erupción solar. El explorador Curiosity registró que los rayos emitieron una dosis de radiación equivalente a 30 radiografías de tórax.

El helicóptero Ingenuity aporta una nueva perspectiva a la de exploración de los expertos en Marte.

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La NASA registró la llegada de rayos X y gamma al planeta rojo, tras una serie de erupciones solares y eyecciones de masa corona que incluso provocaron auroras marcianas. El evento más grande ocurrió el pasado 20 de mayo, según los datos recopilados por la nave espacial Solar Orbiter, una misión conjunta entre la Agencia Espacial Europea (ESA por sus siglas en inglés) y el organismo estadounidense.

Por su parte, el explorador Curiosity - que aterrizó en el planeta rojo 12 años atrás - observó, a través de su Detector de Evaluación de Radiación (RAD) que la dosis de radiación producto del fenómeno astronómico fue equivalente a 30 radiografías de tórax. Los datos del RAD son cruciales para que los científicos puedan planificar el nivel más alto de exposición a la radiación a la que podrían enfrentarse los astronautas en un futuro.

La tormenta solar que llegó a Marte

Una serie de tormentas solares provocaron que el gran planeta rojo sea golpeado con rayos X y gamma, lo que produjo, entre otras cosas, un fenómeno conocido como auroras marcianas. El evento más grande tuvo lugar el 20 de mayo con una erupción solar que se estimó que era una X12 (las erupciones se clasifican en distintos tipos, siendo la clase X de las más fuertes).

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Una impresión artística de cómo podrían verse las auroras marcianas en el planeta rojo.

Una impresión artística de cómo podrían verse las auroras marcianas en el planeta rojo.

Los primeros datos fueron provistos por la nave espacial Solar Orbiter, una misión conjunta entre la ESA y la NASA. Los rayos X y gamma de la llamarada llegaron rimero, mientras que las partículas cargadas desprendidas del sol tardaron unas decenas de minutos en llegar.

El evento también produjo que la cámara estelar que utiliza el orbitador Mars Odyssey 2001 de la NASA se inunde con partículas solares, provocando su apagón momentáneo. Este no fue el primer encuentro del Odyssey con una llamarada solar: en 2003, una tormenta similar - que posteriormente se estimó que era una X45 - quemó el detector de radiación de la sonda espacial, diseñada específicamente para medir tales eventos.

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Por otro lado, el orbitador MAVEN, también de la NASA, capturó otro efecto de la actividad solar. Tras las erupciones, auroras brillantes aparecieron sobre el planeta rojo, como consecuencia de su falta de campo magnético que proteja al planeta de estas partículas solares.

"Este fue el evento de partículas energéticas solares más grande que MAVEN haya visto", afirmó la directora de clima espacial de la sonda espacial, Christina Lee, perteneciente al Laboratorio de Ciencias Espaciales de la Universidad de California en Berkeley.

Marte: el próximo objetivo

Los datos recopilados en la última tormenta solar son claves para las aspiraciones futuras de la administración estadounidense. La NASA tiene como su objetivo más ambicioso enviar humanos al gigante rojo a fines de la década de 2030, en una misión que se prevé que dure, aproximadamente, 500 días.

En la actualidad, Estados Unidos desarrolla el programa Artemis: un plan espacial internacional que busca volver a pisar la Luna, establecer una presencia sostenible en la superficie y la órbita lunar y sentar las bases de una economía en el satélite de la Tierra. Este programa, liderado por la NASA, cuenta con el apoyo de media docena de Agencias Espaciales (entre ellas la Europea y la Mexicana) y un gran número de empresas privadas.

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La tripulación de la próxima misión de la NASA, Artemis II, que orbitará 10 días la luna (de izquierda a derecha): Christina Hammock Koch, Reid Wiseman (sentado) y Victor Glover, y el astronauta de la Agencia Espacial Canadiense Jeremy Hansen.

La tripulación de la próxima misión de la NASA, Artemis II, que orbitará 10 días la luna (de izquierda a derecha): Christina Hammock Koch, Reid Wiseman (sentado) y Victor Glover, y el astronauta de la Agencia Espacial Canadiense Jeremy Hansen.

Las misiones Artemis esperan poner nuevamente un humano en la Luna para el año 2026. Esto se considera la antesala del programa espacial de la NASA para poner a un hombre en Marte a lo largo de la década de 2030.

En este sentido, los datos brindados por el Detector de Evaluación de Radiación (RAD) del explorador Curiosity sobre la última tormenta solar que golpeó Marte son fundamentales. Según el RAD, si los astronautas hubieran estado parados junto al explorador al momento de la tormenta, habrían recibido una dosis de radiación de 8.100 micrograys, equivalente a 30 radiografías de tórax.

Si bien esta medición no fue mortal, si fue la mayor oleada medida por el RAD desde que el Curiosity aterrizó en el planeta rojo hace 12 años. "Los acantilados o los tubos de lava proporcionarían una protección adicional para un astronauta ante un evento de este tipo. En la órbita de Marte, o en el espacio profundo, la tasa de dosis sería significativamente mayor", explicó en un comunicado Don Hassler, investigador principal del RAD, de la División de Ciencia y Exploración del Sistema Solar del Instituto de Investigación del Suroeste en Boulder, Colorado.

"No me sorprendería que esta región activa del Sol siga en erupción, lo que significaría que habrá aún más tormentas solares tanto en la tierra como en Marte en las próximas semanas", concluyó Hassler.

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