La popularidad del presidente de EEUU, George W. Bush, sigue bajo mínimos en las encuestas, según un nuevo sondeo del Instituto Ipsos publicado hoy, que coloca su aceptación en el 33 por ciento.
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Bush, que hasta la fecha había logrado mantener altos sus niveles de aprobación entre las bases conservadoras de su partido, empieza a flojear también en ese frente, según la encuesta de Ipsos, que por primera vez registra su popularidad en un 33 por ciento.
Otros sondeos, no obstante, han llegado a colocar su popularidad incluso en el 32 por ciento.
Un 45 por ciento de los encuestados conservadores asegura ahora desaprobar la gestión del presidente.
Igualmente impopular es el Congreso estadounidense, de mayoría republicana.
Según el sondeo, sólo una cuarta parte de los estadounidenses aprueba el trabajo del poder legislativo, lo que supone también un nuevo mínimo y es cinco puntos porcentuales inferior a los datos del mes pasado.
Un 65 por ciento de los conservadores desaprueba la actuación del Congreso.
Una mayoría dice querer que los demócratas controlen el Congreso en lugar de los republicanos (51 por ciento frente a 34 por ciento) e incluso un 31 por ciento de los conservadores quiere que los republicanos salgan del poder.
Esas cifras no tienen precedentes desde que Bush llegó a la Casa Blanca, destaca el Instituto Ipsos.
El pesimismo de los estadounidenses se ha disparado en los últimos tres meses, de acuerdo con la consulta, que pone de manifiesto que el porcentaje de encuestados que cree que el país va por el mal camino ha aumentado 12 puntos, para alcanzar un máximo del 73 por ciento.
En total, seis de cada diez conservadores dicen que EEUU va por el mal camino.
Los votantes conservadores culpan a la Casa Blanca y al Congreso de gastar a manos llenas, no solucionar el problema de la inmigración ilegal y por falta de acción en asuntos como el de establecer una enmienda constitucional que prohíba el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Esos asuntos se suman a la preocupación de los conservadores con la mala marcha de la guerra en Irak, la economía y los precios récord de la gasolina.
La principal baza de Bush sigue siendo su manejo de la política exterior y el terrorismo, área en la que ha mejorado ligeramente sus índices desde abril. Aun así, la mayoría de los estadounidenses desaprueba su gestión en ambos frentes.
Por lo demás, sólo un 23 por ciento cree que Bush hace lo correcto para afrontar la crisis de los precios de la gasolina.
La escasa aceptación de Bush entre sus compatriotas sugiere que su partido puede encontrarse en serios aprietos en las elecciones legislativas de noviembre.
En las últimas seis décadas sólo ha habido un presidente con una popularidad menor seis meses antes de unas elecciones legislativas.
El desafortunado fue Richard Nixon y la fecha mayo de 1974, año en el que los republicanos perdieron 48 escaños en la Cámara de Representantes y cuatro en el Senado por las repercusiones del escándalo de Watergate que llevó a Nixon a dimitir en agosto de ese mismo ejercicio.
La encuesta de Ipsos se realizó esta semana entre 1.000 adultos, 865 de ellos votantes registrados.
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