30 de junio 2026 - 12:13

La rara enfermedad del virus Powassan que está en aumento en EEUU y se transmite por garrapatas

Tras conocerse la enfermedad de Lyme, una de las más comunes que transmiten estos insectos, se registraron distritos con otra afección. Entre los males que deja están la encefalitis o meningitis.

La enfermedad es transmitida tras una breve picadura de garrapata de ciervos, también presente en las marmotas y ardillas.

La enfermedad es transmitida tras una breve picadura de garrapata de ciervos, también presente en las marmotas y ardillas.

Una rara enfermedad se registró en aumento en los EEUU en los últimos meses, transmitida por garrapatas de ciervos. Lejos de ser Lyme, una de las más frecuentes que trasladan estos insectos, este virus deja una gravedad aún mayor y afecta al sistema nervioso central, con consecuencias como encefalitis o meningitis.

Se trata del virus Powassan, registrado en Nueva Jersey y New Hampshire en los últimos meses, y puede incluir problema como pérdida de memoria, dificultad para hablar y convulsiones.

Esto se debe a que puede ingresar al sistema nervioso central y causar encefalitis, que es la inflamación del cerebro, o meningitis, que es la inflamación de los tejidos que rodean el cerebro, explicó el profesor de microbiología e inmunología en la SUNY Upstate Medical University Saravanan Thangamani.

La rara enfermedad que está en aumento en EEUU y se transmite por garrapatas

Aunque la enfermedad por Powassan es rara, los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) mostraron siete casos reportados en EEUU en 2015 mientras esa cifra pasó a 76 en 2025. El nombre del virus se debe a la ciudad de Ontario, Canadá, donde fue descubierto en 1958 y en EEUU fue reconocido principalmente en el noreste y el alto Medio Oeste.

La garrapata que lo transmite a los humanos es la de los ciervos (también conocida como garrapata de patas negras), pero también está presente en las marmotas y ardillas. Sin embargo, estos animales portadores del insecto viven en áreas boscosas profundas donde es menos probable que la gente vaya, expresó Thangamani.

El virus Powassan puede incluir problema como pérdida de memoria, dificultad para hablar y convulsiones.

El virus Powassan puede incluir problema como pérdida de memoria, dificultad para hablar y convulsiones.

“A diferencia de la enfermedad de Lyme —donde la garrapata generalmente necesita alimentarse de su sangre durante 16 a 24 horas para transmitir la enfermedad—, con el Powassan parece que la garrapata no necesita estar adherida a usted por mucho más de 15 minutos aproximadamente”, agregó la profesora clínica asistente en la división de enfermedades infecciosas de la NYU Grossman School of Medicine Catherine Valentine.

Síntomas y posibles complicaciones del Powassan

Expertos consideran la hipótesis de que la mayoría de las personas infectadas no experimenta síntomas, sostuvo Valentine y aquellos que sí los presentan suelen tener fiebre primero y pueden sentir síntomas similares a una gripe junto con dolores musculares, fatiga o una sensación general de malestar.

En el caso de seguir, el virus avanza hacia el sistema nervioso central, infectando la médula espinal y el cerebro, generalmente dentro de unas pocas semanas. En ese punto los síntomas se vuelven neurológicos y pueden incluir confusión o problemas cognitivos, dificultad para hablar, pérdida de coordinación e incluso convulsiones o parálisis.

Al llegar al sistema nervioso central, el virus infecta la médula espinal y el cerebro, generalmente dentro de unas pocas semanas.

Al llegar al sistema nervioso central, el virus infecta la médula espinal y el cerebro, generalmente dentro de unas pocas semanas.

“No sería irrazonable que alguien pensara que está sufriendo un derrame cerebral”, expresó Valentine. Un factor distintivo clave es que, durante un derrame cerebral, los déficits neurológicos aparecen muy rápidamente, mientras los síntomas de una infección cerebral se manifiestan en el transcurso de unos pocos días.

Entre los pacientes sintomáticos, la tasa de mortalidad es tan alta como del 15%, y la mitad de los sobrevivientes queda con secuelas neurológicas duraderas, que pueden variar desde “olvido constante de las llaves del auto” hasta dificultades para hablar, caminar y, a veces, incluso alimentarse, explicó la especialista.

De momento, no existe tratamiento ni vacuna para prevenir la afección mientras el manejo de los casos graves generalmente implica cuidados de apoyo, como líquidos intravenosos y asistencia respiratoria o alimentaria si es necesario, señaló Thangamani y los sobrevivientes con problemas neurológicos a largo plazo también pueden beneficiarse de servicios de rehabilitación como terapia física, cognitiva y ocupacional.

Te puede interesar