La región, en vilo por la cepa brasileña del virus
Los casos se disparan, los hospitales colapsan y vuelven los confinamientos duros. Vacunar es urgente, pero su avance posible no despeja el corto plazo de zozobras.
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DUELO. Trabajadores brasileños de la salud colocan flores sobre un ataúd que representa los 300 mil muertos por covid-19 frente al edificio del Congreso en Brasilia. Crecen los reproches a Jair Bolsonaro por su desmanejo de la pandemia.
Brasilia y Montevideo - El recrudecimiento de la pandemia en Brasil, con récord de muertos y el sistema sanitario al límite, se ha extendido al resto de Sudamérica y puesto en jaque incluso a Uruguay, considerado hasta ahora un ejemplo en la contención del nuevo coronavirus.
“Lamentablemente, la terrible situación de Brasil también está afectando a los países vecinos”, afirmó Carissa Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Es “crucial” agudizar las medidas, advirtió.
El organismo destacó un repunte de los casos de covid-19 en los estados venezolanos de Bolívar y Amazonas, así como en el departamento de Pando (Bolivia) y en Loreto (Perú), todos lindantes con el gigante sudamericano.
La circulación masiva de la cepa brasileña o P. 1, una mutación del SARS-CoV-2 mucho más virulenta, está en el centro de esta nueva oleada.
Tras detectarse en la ciudad amazónica de Manaos a finales del año pasado, muchos países cerraron los pasos por aire y tierra a viajeros provenientes de Brasil en un intento de frenarla. Sin embargo, tres meses después, la variante ya ha sido identificada en 32 países y territorios de América.
El panorama es crítico en Brasil. La flexibilización de las restricciones ordenadas por los gobiernos estaduales, en especial durante Navidad y el Carnaval, desembocó en una “emergencia de salud pública activa”, dijo Etienne.
El martes, el país batió un nuevo récord al registrar 3.251 muertos en 24 horas. Un día después traspasó la franja de los 300.000 fallecidos, mientras 12,2 de sus 210 millones de habitantes se han infectado.
La presión llevó al presidente Jair Bolsonaro, escéptico del virus y un obstinado opositor del confinamiento, a conformar el miércoles un comité de crisis “para decidir el rumbo del combate” de la pandemia.
Pero la decisión llega cuando 23 de sus 27 estados reportan un 85% de ocupación de sus unidades de terapia intensiva y se multiplican las denuncias de escasez de oxígeno y otros suministros médicos.
Manaos registró en febrero un promedio semanal de 110 muertos diarios, casi el triple que en la primera ola.
“No solo el sistema de salud colapsó. También hubo falta de insumos y de oxígeno. Fue algo dramático, desesperante”, contó Adele Benzaken, médica de esa ciudad de 2,2 millones de habitantes.
“No tenés idea lo que es ver a familiares corriendo para procurarse un tubo de oxígeno. Hubo peleas en los lugares donde los vendían”, dijo.
Casi 24 de los 600 millones de personas que viven en América Latina y el Caribe han contraído el covid-19 y 753.000 han muerto.
Varios países, entre ellos Uruguay, Venezuela y Perú, han atribuido oficialmente la fuerte escalada de los contagios a la ferocidad de la cepa P. 1.
El ministro de Salud peruano, Óscar Ugarte, dijo que un estudio basado en “un muestreo en todo Lima” mostró que a ella se debe el 40% de las nuevas infecciones. Con 2.800 kilómetros de frontera con Brasil, Perú identificó por primera vez esta cepa en enero en la región amazónica de Loreto.
Agencia AFP



