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8 de mayo 2006 - 00:00

Laboristas le dan un ultimátum a Blair

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Londres (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Un grupo de parlamentarios laboristas británicos se dispone a lanzar un ultimátum al primer ministro, Tony Blair, para que presente un calendario para el traspaso de poderes a su eventual sucesor, el ministro de Finanzas, Gordon Brown.

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La carta, firmada hasta el momento por unos cincuenta diputados, entre ellos algunos que ocuparon altos cargos en anteriores gobiernos de Blair, insta a la dirección del partido a intervenir si el premier se niega a ello antes de fin de junio. La decisión de la agrupación fue similar a la adoptada en 1990 durante el tercer mandato de Margaret Thatcher, que derivó en la dimisión de ésta y en la asunción del también conservador John Major.

Mientras tanto, en una entrevista con la cadena GMTV, el hombre que aspira a suceder a Blair, Gordon Brown, afirmó en un claro mensaje que los laboristas no pueden desoír el «aviso» de los electores y que el partido «debe renovarse».

Brown se refirió así al desastre sufrido por los laboristas en las elecciones locales inglesas del jueves, cuyos resultados, extrapolados a unas legislativas nacionales, colocarían al laborismo en tercer lugar, tras los conservadores y los liberaldemócratas.

  • Transición

  • Según explicó Brown, aludiendo al hecho de que Blair ya renunció a presentarse a un cuarto mandato, está claro que habrá «una transición a un nuevo líder, quien quiera que sea éste» y «lo importante es que nos pongamos a estudiar cómo lo hacemos».
    Ese reclamo también forma parte de la carta de los diputados laboristas, según los cuales «un requisito previo para un cambio ordenado (al frente del gobierno) es un calendario claro y procedimientos transparentes».

    Los funcionarios creen que las cosas ya fueron demasiado lejos: al descontento con la impopular guerra de Irak, en la que mueren cada vez más soldados británicos, se suman los últimos escándalos, que están contribuyendo a que se asocie cada vez más a los laboristas a la «corrupción» y a la « ineficacia».

    Acorralado por los escándalos y los malos resultados electorales, Blair intentó imponer el pasado viernes su autoridad con un profundo reajuste de gobierno, en el que se deshizo sin piedad de fieles colaboradores como el ministro de Exteriores, Jack Straw, o el titular del Interior, Charles Clarke.

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