13 de marzo 2003 - 00:00

Las "papas francesas" ya son tema de Estado

Washington, (EFE, ANSA) - La decisión del Congreso de vender en sus cafeterías «papas libertad», en lugar de «french fries», su nombre popular en los EE.UU., ha sido denostada por algunos, pero aplaudida por muchos que creen que hay que dar a Francia su merecido por oponerse a la guerra en Irak.

El tema, menor ante la inminencia de la guerra, refleja el sentimiento antifrancés de parte del pueblo norteamericano que llegó, incluso, a involucrar al presidente George W. Bush.

Bush rehusó ayer opinar sobre el cambio de nombre de «papas a la francesa» a «papas libertad», pero fuentes del gobierno dejaron trascender que la Casa Blanca está preocupada por esta situación que enfrenta a dos países aliados.

De todas formas, consultado al respecto, el vocero presidencial, Ari Fleischer, dijo: «Déjenme decirles que el presidente está por ahora más ocupado en otras cosas».

Las papas que en los Estados Unidos se llaman «papas a la francesa» (french fries), el Congreso decidió esta semana rebautizarlas como «freedom fries» (papas libertad) para mostrar su descontento frente a la actitud de París en la crisis iraquí.


Legisladores republicanos expresaron su descontento con la política de Francia sobre Irak reemplazando las «papas a la francesa» de la cafetería de la Cámara baja por las «papas libertad».

El legislador Bob Ney, presidente del comité sobre la Administración de la Cámara, ordenó retirar el término «papas a la francesa» del menú de los restoranes en los tres edificios de la Cámara y reemplazarlo con el plato «papas libertad».

De la misma forma, el popular desayuno
« tostadas a la francesa» debe llamarse ahora « tostada libertad», dijo Ney.

La batalla de algunos legisladores por borrar del léxico de los EE.UU. toda alusión a la cultura gala se presenta dura, por cuanto, para el estadounidense medio, Francia ha sido siempre el epítome del estilo, la sofisticación y el saber vivir.

La cadena de hoteles francesa Accor ha decidido desde el mes pasado retirar la bandera tricolor de sus establecimientos, por si las moscas.


• Sin comentarios

Aun así, el resentimiento no ha llegado a tal punto que las tiendas que venden productos franceses hayan registrado descensos en sus ventas. Al menos, que ellos admitan.

El subdirector comercial de la cadena de panaderías Au Bon Pain, Jim Fischer, declaró que hasta el momento «nosotros no hemos sufrido ninguna repercusión», aunque insiste en puntualizar que «en realidad, nosotros somos una firma estadounidense, nuestra sede central está en Massachusetts».

La embajada francesa en Washington no ha querido hacer comentarios de modo oficial acerca de la última iniciativa del Congreso.

«Estos días estamos trabajando muy intensamente en cuestiones de guerra o paz, de vida o muerte», afirmó una portavoz de la legación, quien, no obstante, puntualizó que «las patatas fritas no son un invento francés. Son belgas».

Y los más escépticos entre los habitantes de Washington apuntan que, si los legisladores quieren ser consecuentes, deberían desalojar sus oficinas en el Capitolio, diseñado -como casi todo el centro urbano de la capital-por el arquitecto francés Pierre L'Enfant.


O, si quieren dar una auténtica muestra de audacia, tal vez deberían proponer la vuelta a su país de origen de la obra maestra del escultor rematadamente francés Frederic-August Bartholdi: la Estatua de la Libertad.

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