Libro asegura que Juan Pablo II se flagelaba
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Juan Pablo II.
De ello, afirma el postulador, se dio cuenta su sirvienta cuando era arzobispo de Cracovia, aunque él deshiciera la cama para disimular.
En 1989, dijo el postulador, Juan Pablo II dejó escrito que deseaba renunciar a su misión papal "en caso de enfermedad incurable" y que impidiera "ejercer (suficientemente) las funciones del ministerio petrino", pero delegó la decisión en grupo de cardenales que no la adoptaron cuando se enfermó gravemente poco antes de morir en 2005.
En el documento sobre la dimisión, publicado ahora por primera vez en el libro de Oder, Juan Pablo II declaraba seguir las huellas de su predecesor Pablo VI y establecía cómo se debía proceder en caso de incapacidad suya.
"Declaro que, en caso de enfermedad, que se suponga incurable, de larga duración y que me impida ejercer suficientemente las funciones de mi ministerio apostólico, o en el caso de que otro grave y prolongado impedimento sea obstáculo para tal ejercicio, renuncio a mis sacro y canónico oficio, tanto como obispo de Roma que como jefe de la Santa Iglesia Católica".
Juan Pablo II renunciaba "en las manos del señor cardenal decano del Sacro Colegio Cardenalicio, dejándole a él, junto al menos con los señores cardenales responsables de los dicasterios de la Curia romana y al cardenal vicario de Roma (siempre quesean convocables normalmente y, en caso contrario, con los señores cardenales jefes de los órdenes del Sacro Colegio), la facultad de aceptar y hacer operativa es dimisión mía".
Ninguno de los cardenales nombrados en el documento asumió la responsabilidad de aceptar la dimisión de Wojtyla, pese a que, en el último período de su vida ya no caminaba y hablaba con gran dificultad a causa de una enfermedad degenerativa que lo llevó a la tumba.
Por otro lado, en un carta de 1994 (cuando tenía 74 años),Wojtyla decía a los cardenales de la Curia: "Ante Dios reflexioné largamente sobre qué debe hacer el Papa al cumplirlos 75 años (edad de jubilación para obispos y cardenales)".
"Les confío -escribía Juan Pablo II- que, cuando dos años atrás se perfiló la posibilidad de que el cáncer de que debía ser operado fuera maligno, pensé que el Padre que está en los cielos quisiera resolver él mismo el problema con antelación,pero no fue así".
"Tras haber rezado y reflexionado sobre mis responsabilidades ante Dios -sigue la carta-, considero mi deber seguir las disposiciones y el ejemplo de Pablo VI, el cual, habiéndose perfilado el mismo problema, juzgó poder renunciar al mandato apostólico solo por causa de una enfermedad incurable o de un impedimento que obstaculizara el ejercicio de las funciones del Sucesor de Pedro".
"Fuera de esta hipótesis -concluye la carta-, advierto como grave deber seguir desempeñando el cometido a que Cristo Señor me llamó hasta que Él quiera, según los misteriosos designios dela Providencia".




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