19 de diciembre 2011 - 00:21

Líderes del mundo en alerta tras la muerte del dictador Kim Jong-il

Kim Jong Il, Barack Obama, Lee Myung Bak y Yoshihiko Noda.
Kim Jong Il, Barack Obama, Lee Myung Bak y Yoshihiko Noda.
La muerte del líder de Corea del Norte, Kim Jong Il, ocurrida el sábado a los 69 años e informada por el gobierno comunista, provocó reacciones en todos el mundo, especialmente en los vecinos Japón y Corea del Sur, además de potencias como China y Estados Unidos.

La reacción más amistosa fue de la China, que expresó sus condolencias al pueblo de Corea del Norte y calificó a Kim de "gran líder y buen amigo".

"La noticia del fallecimiento del camarada Kim nos ha impactado. Ofrecemos al pueblo de la República Popular Democrática de Corea nuestras condolencias, fue un gran líder y un buen amigo", señaló en rueda de prensa el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino Liu Weimin.

China "confía en que la República Popular Democrática de Corea convierta su tristeza en fuerza y avance en su causa social", para lo cual, aseguró, cuenta con el apoyo de China, que "continuará desarrollando la tradicional amistad, para salvaguardar la paz y la estabilidad en la península Coreana".

El presidente de Corea del Sur, Lee Myung Bak, ordenó a todos los trabajadores del Gobierno que se mantengan en estado de alerta tras la muerte del líder de Corea del Norte, informó la agencia de noticias Yonhap.

Mientras, Seúl delibera si expresará sus condolencias a Corea del Norte por la muerte de su líder, informó funcionario del Ministerio de Exteriores surcoreano, citado por la agencia de noticias Europa Press.

En este contexto, el presidente de estados Unidos, Barack Obama, habló por teléfono con el presidente surcoreano, minutos después de conocerse el fallecimiento de Kim, para analizar la situación, informó la oficina de Lee a través de un comunicado.

Durante la conversación, ambos mandatarios subrayaron la necesidad de cooperar estrechamente para gestionar las consecuencias de la muerte de Kim, que fue sucedido por su hijo, Kim Jong Un.

Por su parte, el primer ministro de Japón, Yoshihiko Noda, ordenó a sus ministros que se mantengan en estado de alerta ante cualquier situación inesperada, tras la muerte del líder de Corea del Norte, explicó su jefe de Gabinete, Osamu Fujimora.

La decisión fue tomada en el marco de la reunión de emergencia que mantuvo su Gabinete, tras conocer la muerte de Kim.

Interrogado sobre la situación de seguridad, Fujimora dijo que, de momento, el Gabinete descartó aumentar el nivel de alerta para las fuerzas de seguridad japonesas, aunque señaló la decisión podría adoptarse en reuniones posteriores.

"Necesitamos ver los riesgos que entraña la sucesión", ha dicho Fujimura, al tiempo que ha indicado que, de momento, el Gobierno de Japón no ha podido confirmar que se haya producido la sucesión. "Aunque estamos observando de cerca", dijo.

Rusia, uno de los pocos países que mantiene relaciones con Corea del Norte, no quiere que estas se vean afectadas por la muerte de Kim. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, manifestó que espera que su fallecimiento no afecte al "desarrollo" de las relaciones de amistad.

La última visita del líder norcoreano a Rusia se produjo en agosto de este año, cuando se reunió con el presidente ruso, Dmitri Médevdev, en una base militar situada en la república siberiana de Buriatia.

En el encuentro, según informó en su momento el Kremlin, la parte norcoreana expresó su disposición a "retornar sin condiciones previas a las conversaciones" a seis bandas (China, Estados Unidos, ambas Coreas, Japón y Rusia) para el desarme nuclear de Corea del Norte, paralizadas desde 2008.

En tanto, en Reino Unido, el canciller William Hague dijo que la muerte de Kim podría suponer un "momento crucial" para la población de Corea del Norte.

"Esperamos que el nuevo poder", afirmó Hague, "reconozca que la implicación de la comunidad internacional ofrece más las mejores posibilidades para mejorar las condiciones de vida del pueblo norcoreano", e instó también a Pyongyang a retomar las negociaciones para las "desnuclearización de la península coreana".

Francia, por su parte, se mostró "vigilante" ante la muerte y la sucesión de Kim Jong-il y expresó la esperanza de que el pueblo norcoreano "pueda recuperar su libertad algún día", según su ministro de Relaciones Exteriores, Alain Juppé.

"La muerte de un hombre no es nunca motivo de alegría, pero el sufrimiento de un pueblo me entristece", aseguró el canciller francés, antes de añadir que "hay que continuar con el diálogo nuclear" con Pyongyang.

También el Gobierno alemán instó a los sucesores de Kim a iniciar un proceso democratizador y a mejorar las condiciones de vida de la población. "Nuestras expectativas son que la situación económica de la población mejore y que las autoridades luchen contra el hambre", dijo un portavoz del Ejecutivo, que abogó por que los nuevos dirigentes "detengan el programa nuclear" iniciado por Kim.

El ministro de Relaciones Exteriores de Australia, Kevin Rudd, instó hoy a los Gobiernos de la región a mantener la calma ante la "ambigüedad e incertidumbre" provocada por la muerte del líder norcoreano.

Rudd indicó que Australia mantendrá el contacto con Corea del Sur y sus aliados en la región para pedir a todos los gobiernos, incluyendo el de Corea del Norte, mantener "al máximo la calma respecto a sus acciones y señales diplomáticas".

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