10 de mayo 2005 - 00:00

Líderes mundiales en Moscú a 60 años del fin de la II Guerra

Fuegosartificialessobre lascúpulas dela Iglesiade SanBasilio y elKremlin,en Moscú.(arriba).GeorgeBushacompañóen losactos aVladimirPutinderecha).
Fuegos artificiales sobre las cúpulas de la Iglesia de San Basilio y el Kremlin, en Moscú. (arriba). George Bush acompañó en los actos a Vladimir Putin derecha).
Moscú (Reuters, EFE, AFP, ANSA) - Rusia conmemoró ayer la victoria de la Segunda Guerra Mundial con una demostración de orgullo patriótico por el papel crucial que jugó en ese conflicto, y con desfiles militares que intentaron opacar las tensiones en las relaciones con sus vecinos.

De pie junto al primer mandatario de Estados Unidos, George W. Bush, el presidente Vladimir Putin observaba mientras las unidades del ejército y los veteranos de guerra marchaban a través de la Plaza Roja, que durante la Guerra Fría fuera el escenario de las exhibiciones del poderío militar soviético.

Si la visión de banderas con la hoz y el martillo o soldados desfilando al paso de oca en un eco de la pasada gloria comunista lo hicieron sentir incómodo, el presidente de Estados Unidos no lo dejó notar y se mostró sonriente en todo momento
.

Putin declaró que el mundo debe un «enorme agradecimiento humano» a los casi 27 millones de ciudadanos soviéticos que murieron en el conflicto.

La ceremonia representó un inusual momento favorable para el líder ruso, tras un período difícil marcado por el debilitamiento de los vínculos con Washington y con los ex aliados soviéticos.

Aunque rindió homenaje a sus aliados estadounidenses, británicos y franceses, Putin dijo que los combates más encarnizados habían tenido lugar en suelo soviético. «El dolor tocó a todos los hogares, a todas las familias», dijo en su discurso.

Las fuerzas rusas de seguridad instalaron un estricto cordón alrededor del centro de la ciudad y cerraron el área del Kremlin y de la Plaza Roja
, impidiendo el paso de las personas no autorizadas, como medida de prevención ante los temores de que ocurriera algún ataque de los rebeldes chechenos.

Entre los líderes mundiales que luego dejaron ofrendas florales en la Tumba del Soldado Desconocido, al pie de las murallas de ladrillos rojos del Kremlin, se encontraban el presidente francés, Jacques Chirac, y su homólogo de China, Hu Jintao.

El canciller alemán,
Gerhard Schröder, y el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, de los países derrotados en la Segunda Guerra, también estuvieron presentes.

• Cordialidad

Bajo la lluvia, los líderes observaron las actividades desde un sitio frente al mausoleo de Vladimir Lenin -donde aún se encuentra embalsamado su cuerpo-, el mismo lugar desde el cual el dictador Josef Stalin había saludado a las victoriosas tropas soviéticas hace 60 años.

Putin estrechó la mano de Bush cordialmente. La atmósfera patriótica estuvo repleta de recuerdos del pasado soviético, sobre todo cuando el ministro de Defensa,
Sergei Ivanov, saludó a las fuerzas armadas diciéndoles «tovarishchi», la expresión soviética que significa «camaradas».

Sin embargo, pese a la presencia de varios jefes de Estado, los líderes de dos países bálticos boicotearon los actos.
Las naciones bálticas dicen que la derrota de la Alemania nazi significó para ellos «el comienzo de una segunda tiranía, esta vez bajo el dominio comunista soviético». Pero Putin ha rechazado sus demandas para que Moscú reconozca ese aspecto del pasado y se disculpe.

Por su parte, el presidente polaco,
Aleksander Kwasniewski, también dijo que el triunfo soviético no tenía el mismo significado para su pueblo.

«Para algunos pueblos, como los estados bálticos, está vinculado con la pérdida de la independencia, y para otros como los polacos, una pérdida significativa de la soberanía y la represión estalinista» dijo el domingo, mientras otorgaba medallas a los veteranos en la embajada polaca.

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