14 de marzo 2006 - 00:00

Londres: polémico plan beneficiaría a los violadores

Londres (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La propuesta del organismo asesor de los jueces británicos de reducir las condenas carcelarias para quienes violan o maltratan a una mujer causaron indignación en los grupos de víctimas e incluso en el gobierno de Tony Blair.

El ministro del Interior, Charles Clarke, anunció, según el diario «The Sun», que pedirá una explicación al consejo que ha elaborado esas medidas y recomendado recortar en 15% las penas por ese tipo de delitos contra las mujeres. «Reducir el factor disuasorio sólo puede agravar el problema», declaró Clarke en una primera reacción.

La duración media de una condena por violación es de siete años y cuatro meses en el Reino Unido, lo que significa que, con las nuevas recomendaciones, se descontaríamás de un año.


El órgano asesor, integrado por jueces, policías y funcionarios de prisiones, justifica su recomendación por el hecho de que el régimen carcelario es actualmente más duro debido al hacinamiento de muchas prisiones británicas.

• Preocupante

Sin embargo, Nicola Harwin, de la organización Women's Aid (Ayuda a las Mujeres), calificó de « preocupante» que no se tomen más en serio ese tipo de delitos.

Julie Cowton
, víctima de violación, citada por el mismo periódico, expresó su estupor y señaló que «hay demasiados casos de violadores que, una vez puestos en libertad, vuelven a atacar». «A los violadores habría que condenarlos a penas de prisión más largas», agregó.

La prensa -ya sea sensacionalistacomo de calidad- habló ayer de «licencia para violar» y señaló que resulta paradójico que las propuestas se publiquen la víspera misma de una campaña gubernamental contra las violaciones.

Hoy el gobierno advertirá a través de propagandas a los varones de que se exponen a ser condenados por violación si tienen relaciones sexuales con mujeres cuyo estado de embriaguez las impide resistirse o consentirlas, debido al incremento de abusos en el país.


La campaña se materializará a través de avisos en revistas de hombres, emisiones radiales y afiches en los baños públicos de bares y discos. Las propagandas utilizarán imágenes provocativas y lenguaje informal: «Hasta que las mujeres no digan sí a tener sexo, los hombres tienen que asumir que la respuesta es no».

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