El gobierno de Bogotá negó ayer versiones de que fue presionado por los EE.UU. para darle un ultimátum a la guerrilla de las FARC, que finalmente aceptó discutir un cese del fuego. «Hay que aclarar que nunca existió un tipo de presión por parte de los Estados Unidos, los resultados demostraron lo contrario», declaró el canciller Guillermo Fernández de Soto. Washington (EFE) - El gobierno de los EE.UU., embarcado en una guerra global contra el terrorismo, estudia «un aumento de su asistencia a Colombia» en la lucha contra la guerrilla, afirmó ayer el diario «The Washington Post».
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El diario, que menciona «fuentes de la administración» estadounidense, sin identificarlas, dice que las propuestas que estudia el gobierno de George W. Bush incluyen un aumento del intercambio de información sobre las actividades guerrilleras. Asimismo se considera «la instrucción de otro batallón de tropas colombianas para que sirvan como fuerza de reacción rápida para la protección de infraestructura que es vital, como los oleoductos que usan las compañías petroleras estadounidenses».
En una presentación reciente del Diálogo Interamericano, el responsable de asuntos latinoamericanos en el Consejo de Seguridad Nacional, John Maisto, dijo que «la política del presidente George W. Bush hacia América latina y el Caribe es muy clara y directa y no ha cambiado: queremos el fortalecimiento de la democracia, y la administración mantiene su compromiso con el comercio libre». Como resultado del aumento de la cooperación internacional después de los ataques terroristas del 11 de setiembre en Nueva York, Washington y Pennsylvania, dijo Maisto «ahora se abre la oportunidad de que nos enfrentemos, juntos, a los grupos criminales internacionales, los que trafican con personas, drogas y dinero», ya que «el terrorismo internacional cruza las fronteras».
Estados Unidos ha dado instrucción en los últimos dos años a dos batallones colombianos de «reacción rápida, pero, al igual que toda la asistencia militar estadounidense en Colombia, la operación de esas unidades ha estado restringida a las actividades contra los traficantes de drogas», señaló el «Post». Los equipos militares provistos por los EE.UU., incluidos los helicópteros, «también están limitados bajo la ley a las operaciones contra la droga, aunque el gobierno colombiano hace gestiones para que se eliminen esas restricciones», añadió. «Los funcionarios enfatizaron que ninguna de las propuestas incluye la posibilidad de una intervención directa estadounidense en combate en Colombia», indicó el periódico. «Pero la ampliación de la ayuda estadounidense y la instrucción más allá de la lucha contra la producción y contrabando de drogas ilegales representaría un salto cualitativo sustancial en un área de política estadounidense muy delicada», agregó.
Entre las propuestas que menciona el «Post» se cuenta la instrucción de hasta 1.000 soldados colombianos y la provisión de equipos adicionales para el ejército colombiano. «Los funcionarios dijeron que la asistencia podría justificarse bajo las doctrinas de 'protección de fuerzas' ahora vigentes», indica.
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