"Los golpistas no me van a voltear"

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La presidenta brasileña Dilma Rousseff acusó a los "golpistas" que intentan llevar al país al "caos y la confusión social", durante el acto en el que el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva asumió como jefe de Gabinete de su gobierno. "Los golpistas no me van a voltear", advirtió.

En medio de protestas en las calles y gritos de apoyo y también abucheos dentro de la sede presidencial, se refirió a la grabación difundida por el juez Sergio Moro y advirtió que "no hay garantías constitucionales para los ciudadanos cuando las de la presidenta son violadas".

Sostuvo que esa escucha fue "editada" y que fueron modificados "tiempos verbales" y "términos", lo que llevó a "interpretaciones desvirtuadas". Dijo que fue "ilegal y antidemocrática" e insistió en que la conversación grabada no demuestra ningún apuro de su parte por mandarle a Lula un documento que confirmara su designación como ministro con el fin de evitar que el emblemático líder del Partido de los Trabajadores sea arrestado, como señalan sus detractores.  

"Queremos saber quién autorizo su divulgación, cuando no tiene nada contra los valores republicanos", agregó.

Advirtió además que los golpes de Estado comienzan con ese tipo de prácticas "ilegales" y aseguró que el diálogo que mantuvo con su antecesor en esa escucha fue "absolutamente republicano".

"Convulsionar a la sociedad brasileña a base de mentiras, de métodos inadecuados y de prácticas criticables viola principios y garantías constitucionales, viola derechos de los ciudadanos y abre precedentes gravísimos. Los golpes comienzan así", advirtió la mandataria.

"Queda en evidencia el intento de sobrepasar el límite del Estado democrático de derecho, de cruzar la frontera que es tan preciada para nosotros que la construimos: la frontera con el estado de excepción", enfatizó. "Estamos ante un hecho grave: una agresión a la ciudadanía, a la democracia y a nuestra Constitución", subrayó.

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