Los milagros del santo argentino

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Juan Pablo II fue el mayor "fabricante" de santos de la historia, ya que proclamó 482 santos y 1.338 beatos en casi 27 años y la Argentina no fue la excepción. El sumo pontífice le otorgó a nuestro país nada menos que un santo y cinco beatos.

Héctor Valdivielso Sáez tiene el honor de ser el primer, y hasta hora, único argentino en ser canonizando alcanzando el grado de santo. El 29 de abril de 1990 fue beatificado y el 21 de noviembre de 1999 fue canonizado por Juan Pablo II en una gran ceremonia que tuvo lugar en la Plaza San Pedro del Vaticano.

La historia cuenta que San Héctor Valdivielso Sáez fue fusilado el 9 de octubre de 1934 antes de la Guerra Civil Española a manos de un grupo comunistas. Valdivieso falleció junto a varios de sus compañeros de la congregación lasallana por defender la educación religiosa. Al poco tiempo ese grupo de religiosos fue reconocido como los "mártires de Turón"

El milagro que le valió su canonización como santo se produjo el mismo día de su beatificación en 1990. En aquel entonces la joven nicaragüense Rafaela Bravo Jirón sufría de un cáncer de útero y su cura era casi improbable. Sin embargo, su marido, ex alumno de La Salle, rezó pidiendo a los mártires que intercedan. Así fue como Rafaela sintió unos dolores fortísimos pero al día siguiente estaba totalmente curada. Los médicos nunca pudieron establecer a ciencia cierta la curación de su mal.

Parte de los restos de San Héctor Valdivielso Sáez descansan en nuestro país. El cráneo completo del santo argentino se encuentra en la capilla del Colegio de La Salle en la Ciudad de Buenos Aires.

Si bien la Argentina tiene un solo santo, nuestro país cuenta con seis compatriotas que fueron beatificados y a quienes sólo les resta un milagro para ser canonizados. Nazaria March Mesa, María del Tránsito Cabanillas, Ludovica De Angelis, todas ellas monjas; Artémides Zatti; Laura Vicuña, y el aborigen Ceferino Namuncurá, son quienes forman parte de la lista.

El caso más renombrado de los últimos tiempos fue la beatificación de Namuncurá un joven orígenes mapuche que falleció a los 18 años y a quien se le atribuyen varias "sanaciones populares". Pero el milagro que le valió beatificación en 2007 fue la curación inexplicable de una joven enferma quien sanó de un tumor luego de que ella y su familia le rezaran a Ceferino.

Otro de los casos de beatos argentinos fallecidos a corta edad es el de Laura Vicuña quien murió a los 12 años de edad por una golpiza. La niña, como se la conoce es patrona de las víctimas de abusos, víctimas de incestos, huérfanos, mártires y de Argentina. Fue beatificada en 1988 luego que una chilena le rezara a Laura y se curara de una enfermedad.

A quien también se le atribuyó la curación de enfermos por veneración es Artémides Zatti, conocido como "el enfermero santo de la Patagonia" y "el pariente de todos los pobres". Durante cuarenta años trabajó en el hospital San José de Viedma y fue declarado beato en 2002.

En tanto, las otras tres argentinas beatificadas fueron monjas. Nazaria Ignacia March Mesa fue nombrada en 1992; María del Tránsito Cabanillas en 2002 y María Ludovica De Angelis, en 2004. A todas ellas también se les adjudica la intervención milagrosa en sanaciones de enfermos.

Sin embargo, ninguno de ellos seis aun está próximo a ser declarado santo ya que todavía resta que se compruebe un nuevo milagro que los canonice. Hasta tanto, sólo Héctor Valdivielso Sáez será el único santo argentino.

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