Los presos de Guantánamo podrán apelar sus arrestos en tribunales de EEUU
-
En el mismo hotel donde intentaron atacar a Trump balearon a Reagan en 1981
-
Qué dice la carta que escribió Allen antes del ataque a tiros en Washington
El Tribunal Supremo de Estados Unidos reconoció hoy el derecho de los detenidos de Guantánamo a acudir a las cortes federales para reclamar su puesta en libertad, lo que supone un grave revés para el Gobierno de Bush.
Se trata de la tercera decisión de la máxima corte del país que extiende derechos a un lugar que la administración de Estados Unidos ha querido dejar al margen de cualquier ley, incluso de los tratados internacionales.
El magistrado Anthony Kennedy escribió el fallo en nombre de la mayoría y en ella declaró que "las leyes y la Constitución están hechas para sobrevivir y seguir vigentes en momentos extraordinarios. La libertad y la seguridad pueden ser reconciliadas".
En cambio, Antonin Scalia, quizá el juez más conservador de los nueve que componen la máxima corte estadounidense, advirtió de que "la nación lamentará lo que ha hecho el Tribunal hoy".
Las declaraciones de Bush se produjeron tras reunirse con Berlusconi durante una hora, en una conversación que continuará durante la cena.
En su reunión, la primera de los dos viejos aliados políticos desde el regreso al poder de Berlusconi, los mandatarios trataron en profundidad el programa nuclear iraní.
Bush reiteró que si Irán no acepta la oferta de incentivos económicos que se le propondrá la semana próxima, será necesario recurrir a sanciones más duras para persuadir a Teherán de que renuncie a sus actividades para enriquecer uranio.
Durante toda su gira por Europa, que ya le ha llevado a Brdo (Eslovenia) y Berlín, y que concluirá en Francia y el Reino Unido, el presidente estadounidense ha intentado persuadir a sus aliados europeos para que apoyen nuevas sanciones.
Los dos mandatarios estudiaron también los deseos de Italia -el mayor socio comercial de Teherán- de incorporarse al "grupo de los seis", los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad y Alemania, que negocian con Irán para que ese país desmantele su programa nuclear.
Bush aseguró que "considerará seriamente" las aspiraciones italianas.
Previamente, su consejero de Seguridad Nacional, Stephen Hadley, había echado un jarro de agua fría a esos deseos al indicar que para integrarse al grupo, Roma debería anteponer la seguridad nacional a sus intereses comerciales.
Por su parte, Berlusconi indicó que ambos líderes hablaron sobre impedimentos legislativos que hasta ahora limitan la presencia de los más de 2.000 soldados italianos en Afganistán al norte de ese país, la zona menos problemática.
Los altos precios de los alimentos y la energía, así como el cambio climático, la situación en Kosovo o la próxima cumbre del G8, a celebrarse en Japón en julio, formaron también parte de las conversaciones entre los dos mandatarios.
Bush, que concluirá mañana su estancia en Roma con una audiencia con el Papa Benedicto XVI en el Vaticano, expresó su interés en la cumbre convocada por Arabia Saudí de consumidores y productores de petróleo para tratar sobre los altos precios, e indicó que EEUU enviará una delegación de alto nivel pero no acudirá él mismo.


Dejá tu comentario