Luego de tres años, los iraquíes volvieron a las urnas y no se vivieron episodios de violencia
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Una mujer iraquí vota en las elecciones provinciales.
"Hubo problemas de organización y de logística menores. También hubo problemas de seguridad, pero nada grave", afirmó el jefe de la Comisión Central Electoral, Faraj al Haydari.
Desde Mosul, "último bastión urbano de Al Qaida" en el norte de Irak, hasta Fao, en el extremo sur a orillas del Golfo, pasando por Ramadi, a las puertas del desierto, o Bagdad, 15 millones de iraquíes estaban llamados a las urnas para renovar, mediante un sistema proporcional a una sola vuelta, los Consejos provinciales, que a su vez eligen a los gobernadores.
El primer ministro Nuri al Maliki, cuya lista "Coalición para el Estado de derecho" parte como favorita, expresó su satisfacción por la "importante participación" en los comicios, que sirven para medir la estabilización del país y su propia popularidad.
Además de tener a casi un millón de soldados y policías en estado de alerta, se aplicaron medidas draconianas para tratar de evitar que los insurgentes cometiesen atentados suicidas o actos violentos.
"En 2005, pertenecía a Ansar al Suna (uno de los grupos rebeldes más radicales) y nuestro jefe nos había convencido de que estas elecciones eran ilegítimas y de que aquéllos que fueran a votar eran apóstatas", contó Abu Riad antes de depositar su papeleta en Ramadi, capital de la provincia sunita de Al Anbar.
"Vengo a votar hoy para compensar todo lo que hemos perdido boicoteando los últimos comicios", dijo.
Hace tres años, muchos sunitas habían boicoteado los comicios. En Bagdad, la gente también se agolpaba ante los colegios electorales.
"En 2005, había votado en función de principios confesionales, pero esta vez he elegido a los más competentes", asegura Raad Kazem, un chiita de 65 años.
Los comicios estuvieron acompañados de incidentes.
En Tikrit, región natal del ex dictador Saddam Hussein, estallaron cuatro granadas ensordecedoras cerca de los colegios electorales, sin causar víctimas, señaló la policía.
En Bagdad, dos personas resultaron heridas cerca de un centro de votación en el barrio popular chiita de Sadr City, donde los soldados efectuaron disparos al aire para poner orden en una fila de espera.
Seis policías y un civil sufrieron lesiones por el estallido de una bomba en Tuz Jormatu, al nordeste de Bagdad.
En Janaqine, en la provincia de Diyala, varios centenares de kurdos irrumpieron sin violencia en la sede local de la comisión electoral para exigir que se les permitiera votar. Los que demostraron que eran originarios de Janaqine pudieron hacerlo.




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