Lugo desmintió "categóricamente" injerencias en otros poderes.
El presidente paraguayo, Fernando Lugo, negó en un comunicado ser el promotor de la crisis institucional que soporta el país, al rechazar las acusaciones de líderes políticos opositores.
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Poco antes de Año Nuevo, inesperadamente la Corte Suprema de Justicia emitió un fallo por el que repone en sus cargos a dos ministros de dicha cuerpo que fueron destituidos en 2003 por el Congreso en un juicio político.
Varios líderes políticos consideraron el fallo como un golpe institucional contra el Poder Legislativo y le atribuyeron a Lugo estar detrás del asunto para generar caos y obligar a una negociación política que convenga a sus intereses.
"Desmiento categóricamente cualquier tipo de insinuación de intromisión del Poder Ejecutivo en competencias de otros poderes del estado", expresó el presidente en el comunicado.
En particular, negó injerencia alguna en relación al fallo de la Corte que genera la actual crisis.
En su comunicado, expresa sin embargo que considera propicia la ocasión "para llevar adelante una profunda reforma del Poder Judicial sobre bases institucionales", e invitó al diálogo a los actores políticos y sociales.
El Congreso, por su parte, mantenía una reunión conjunta de las dos cámaras para considerar el fallo y algunos legisladores adelantaron que rechazarán la decisión de la Corte, con lo que podría profundizarse la crisis.