San Pablo (ANSA, AFP) - En medio de acusaciones de que las elecciones de octubre serán las más caras de la historia, con un gasto que podría alcanzar los 850 millones de dólares, el candidato presidencial del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula Da Silva, sacó provecho ayer del enfrentamiento entre sus adversarios y acusó al candidato oficialista, José Serra, de haber montado un operativo de inteligencia para espiar y perseguir a Roseana Sarney, del PFL, quien está a punto de bajarse de la candidatura por serias denuncias de corrupción.
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Esta llamativa solidaridad con Sarney ocurre luego de que Serra, ex ministro de Salud de Fernando Henrique Cardoso, pasara a ocupar el segundo lugar en las encuestas, detrás del propio Lula, relegando a la candidata del PFL tras un operativo judicial el 1 de marzo en el que se incautaron 600.000 dólares por un supuesto desvío de fondos que originalmente estaban destinados al desarrollo de la Amazonia. «Hace tres meses, yo había dicho que el crecimiento de Roseana Sarney en las encuestas era un problema de Serra. Parece que Serra se tomó en serio el problema y resolvió tratar de solucionarlo», señaló Lula Da Silva irónico. «Me preocupa el método utilizado», continuó.
La familia de Sarney acusó en un primer momento al entorno del presidente de operar con la Justicia para permitirle ascender puntos a Serra, que estaba estancado en diez por ciento, mientras la postulante del PFL ascendía vertiginosamente hasta equiparar al PT. El hecho provocó además la salida del PFL del gobierno de Cardoso.
En la última edición de la revista «IstoE», se informó que una empresa de seguridad integrada por ex guardaespaldas de Cardoso «fue contratada en diciembre para hacer escuchas telefónicas clandestinas en los teléfonos de Roseana Sarney». Con los datos recabados, la empresa pasó los datos a la Policía Federal y enseguida se realizó el espectacular allanamiento.
Lula Da Silva también señaló que esta semana comenzará a negociar una alianza con Itamar Franco, disidente del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, también integrante del oficialismo). Franco, ex presidente (1992-1994) y actual gobernador de Minas Gerais, se mostró desde hace un tiempo muy crítico de Cardoso y anunció su candidatura para el 6 de octubre (7% en la intención de voto). Este acercamiento se da en el marco de otras negociaciones de Lula con los poderosos grupos evangélicos y con el Partido Liberal, de centroderecha, en una clara estrategia para ampliar su base electoral. «Yo estoy muy interesado en conversar con Itamar», señaló Lula antes de votar en la elección interna del PT, que lo confirmó extraoficialmente como candidato (los datos oficiales estarán recién el miércoles) frente a Eduardo Suplicy, ubicado más a la izquierda, ex esposo de la alcalde de San Pablo Marta Suplicy. La puja interna de ayer, con más de 850.000 afiliados, fue la primera en la historia en los 22 años del PT.
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