4 de julio 2003 - 00:00

Lula inverso de Kirchner

Ayer se ofendió la prensa grande de Brasil porque Lula Da Silva se puso la gorra y tomó una pelota con los símbolos de los «sin tierra». Lula aparentemente se pone junto a los ultras, pero su política es ortodoxa, de respeto a la democracia, a las instituciones y al crecimiento futuro (con inevitables traspiés en lo inmediato). Aquí el kirchnerismo opera al revés: hace simbolismo pro yanqui al permitir la inmunidad de soldados norteamericanos que vengan al territorio (sería una excepcionalidad con poco riesgo de que alguno cometiera un delito), lanza a sus voceros a «criticar» en forma light a la esposa del ministro De Vido como «auditora» en la SIGEN (como si hacer un negociado se basara en algo tan obvio y descartable como que el «control» sea de un «pariente»). La realidad no simbólica para la tribuna está hoy en ir ahogando la iniciativa privada, enmudeciendo a la prensa, izquierdizando la Corte Suprema. Estilos distintos de gobernar, pero Brasil tiene 750 puntos de riesgo-país y la Argentina 4.572. ¿Diferente, no? Porque en el mundo gobiernos e inversores no se dejan engañar con «simbolismos» y sí ven las reales intenciones.

Brasilia (AFP, ANSA, EFE, O Estado de Sao Paulo) - Una avalancha de críticas se desató en Brasil por un gesto considerado desafortunado del presidente Luiz Inácio Lula Da Silva: colocarse una gorra del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST), que está invadiendo tierras privadas de modo cada vez más agresivo, robando alimentos y bloqueando carreteras.

El miércoles, al recibir a una delegación del MST en un intento -infructuoso- de frenar los actos violentos del movimiento, Lula se colocó el gorro de la organización campesina ante los fotógrafos. Este gesto de cordialidad con sus tradicionales aliados, reportó a Lula una fuerte andanada de críticas.

Varios congresistas coincidieron en recibir el gesto como un «incentivo» a los saqueos e invasiones promovidas en los últimos días por los sin tierra, resaltó la prensa, que reflejó las reacciones de los legisladores.

«Ese acto fue uno más de las improvisaciones» del presidente, dijo el líder del Partido Popular Socialista (PPS), Roberto Freire, cuyo partido es aliado en el gobierno del socialista Partido de los Trabajadores (PT).

La defensa del mandatario estuvo a cargo del líder del gobierno en la Cámara de Diputados, Aldo Rebelo, quien dijo que lo que ocurrió fue que Lula respondió «a un gesto de cortesía, magnánimo de generosidad, que no transmite estímulo a la ocupación de tierras».

En medio de la polémica, el líder del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, del ex presidente Fernando Henrique Cardoso), el senador Arthur Virgilio, presentó una iniciativa para que se cree una comisión especial que investigue las invasiones realizadas por el MST.

Los principales diarios publicaron en sus portadas la fotografía de Lula con la gorra y reaccionaron de modo unánime a través de editoriales y duras columnas de opinión.

• Ironía

El influyente «O Estado de Sao Paulo» en su portada contrapuso la fotografía de Lula con una de las milicias contratadas por los hacendados para defenderse de las invasiones de tierras. Con un irónico pie de foto el diario resaltó: «Grupo armado entrena con armas pesadas, mientras Lula recibe al MST con la gorra del movimiento».

«Es un ícono de un proceso de radicalización (de los sin tierra), y cuando el presidente usa la gorra del MST, transmite la idea de que está estimulando el conflicto», declaró al diario el líder del PSDB en la Cámara de Diputados,
Jutahy Magalhaes Júnior.

«El alto precio de una gorra», tituló por su parte, en una columna de opinión, el diario «Jornal do Brasil», cuya analista Dora Kramer destacó el hecho de que el mandatario hubiera recibido a los Sin Tierra apenas un día después de registrarse nuevos actos de saqueos e invasiones de tierras.

El diario «Folha de Sao Paulo» dedicó su editorial al cuestionado episodio señalando que «es imposible no entender el gesto como una inconveniente declaración de simpatía al movimiento».

• Defensa

Ante la avalancha de críticas, varios ministros tuvieron que salir a defender al mandatario de este nuevo gesto desafortunado de Lula, que se produce apenas una semana después de que una declaración en defensa de su gestión amenazó con provocar una crisis institucional, obligándolo a pedir públicamente disculpas al Congreso y a la Corte Suprema.

Al defender a Lula, los ministros de la Casa Civil, José Dirceu; y de Justicia, Márcio Thomaz Bastos, declararon ayer que lo que ocurrió fue «un gesto de negociación», que «recibir no significa coincidir» y que el gobierno «hará prevalecer la ley tanto frente al MST como ante las milicias armadas».

En una demostración de esta dureza -que como en otros temas no se condice con los gestos de Lula destinados a la opinión pública-, la policía militarizada desmanteló ayer tres asentamientos ilegales de campesinos sin tierra apoyados por la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) de la iglesia católica. En cumplimiento de una orden judicial, más de trescientos efectivos policiales realizaron la tarea valiéndose de palas mecánicas para tumbar las precarias viviendas de adobe y lata que habían levantado los labriegos, que invadieron las tierras en el municipio de Tracunhaém, estado de Pernambuco, hace más de seis años. Como reacción, líderes sin tierra dijeron aceptar una negociación entre todas las partes involucradas en el conflicto agrario bajo mediación de la Iglesia.

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