San Pablo (ANSA, AFP, DPA) - El candidato del PT, Luiz Inácio Lula Da Silva, consumó finalmente el pacto con el derechista Partido Liberal (PL) y nombró como candidato a vicepresidente al empresario José Alencar, luego de que a comienzos de semana se diera casi por descartado lo que ahora se confirmó. Para Lula, la alianza con el PL, una formación con fuertes vínculos con el mundo evangélico, es un signo de «madurez» para acceder al gobierno.
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En otra jornada que evidenció un panorama oscuro para la economía local (ver aparte), se conoció también una nueva encuesta de IBOPE, que muestra un leve retroceso del izquierdista de un punto porcentual, de 39% a 38%, pero a una distancia amplia y sostenida con respecto a su principal rival, el oficialista José Serra, que sería votado por 19% de los brasileños, el mismo porcentaje que hace quince días.
En referencia a la insólita alianza, Lula sostuvo que «este pacto es la prueba de que el Partido de los Trabajadores (PT) quiere gobernar Brasil de forma amplia». A cambio del apoyo del PL, el Partido de los Trabajadores (PT) le cedió la candidatura a vicepresidente para el 6 de octubre al senador liberal José Alencar, el empresario textil más grande del país, oriundo de Minas Gerais y poseedor de una fortuna de 570 millones de dólares. Alencar, de 70 años, se define como un empresario nacionalista, y en su partido destacan pastores de la Iglesia Universal del Reino de Dios que en la Argentina tiene amplia presencia en espacios pagos de radio y TV.
En Brasil, la secta controla una red nacional de televisión, radios y diarios, y tiene una docena de representantes en el Congreso, todos afiliados al Partido Liberal, que en su momento fueron firmes rivales de los petistas de Lula.
Los evangélicos representan 15 por ciento de los casi 174 millones de brasileños. La participación de un industrial como compañero de fórmula del socialista también puede contribuir, entre otros beneficios, a disminuir la resistencia a Lula entre los empresarios, a lo que se suma el distrito de donde proviene Alencar, Minas Gerais, el segundo colegio electoral del país, cuyo gobernador, Itamar Franco, rompió con el Partido Movimiento Democrático del Brasil (PMDB, oficialista) y apoyó el pacto PT-PL. Ayer mismo Alencar enfatizó que procurará respetar todos los contratos y establecer una «negociación sabia en el ALCA», un acuerdo comercial que tiene poco consenso entre los políticos brasileños.
Aunque la convención del domingo del PL debe ratificar lo acordado, y en donde se vislumbran serias resistencias, «la posibilidad de retroceder es de cero por ciento», aseguró el presidente del Partido Liberal, el diputado Valdemar Costa Neto. No escapa a Costa Neto que Alencar es el principal financista del partido.
Para el jefe del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Brasilia, Luiz Pedone, se trata de una alianza «extravagante. Su finalidad inmediata es aumentar el tiempo gratuito de televisión». Otro analista, Sergio Abranches, «Alencar tiene más dinero que votos».
La noción de que Lula Da Silva puede efectivamente ser el próximo presidente se va extendiendo en el ámbito económico y tratan de asimilarlo.
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