Lula también con "carpetas"
El Partido de los Trabajadores parece el peor enemigo de Lula da Silva. De hecho, provoca el daño que no logran sus rivales. Hace un año, el escándalo de los sobornos a diputados casi termina en un juicio político. Ahora, con ese mal trago aparentemente olvidado por una mayoría del electorado, una nueva ilegalidad de hombres del partido le podría complicar la posibilidad de obtener su reelección en los comicios del 1 de octubre sin tener que recurrir a un ballottage. Una encuesta difundida anoche verificó una leve caída de Lula hasta 50%, lo que pone en peligro ese objetivo. La obsesión por el uso de "carpetas" supuestamente comprometedoras en política no tiene fronteras. Así, hombres del PT aparecen vinculados en un intento de compra de un "dossier" trucho contra los principales candidatos de la oposición, a quienes se pretendía involucrar en un negociado.
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Freud Godoy (izquierda) es el eje del nuevo escándalo que azota al Partido de los Trabajadores. Su acción para perjudicar al candidato opositor, Geraldo Alckmin (derecha), está teniendo el efecto contrario y podría afectar a Lula da Silva.
El propio Alckmin se mostró ayer esperanzado sobre un cambio de tendencia. Según declaró, ahora está «seguro» de que llegará «a una segunda vuelta», que sería celebrada el 29 de octubre.
«La sociedad tiene que decir basta», declaróel candidato, quien añadió que «desde que llegó al poder, el PT está en el submundo del crimen».
Complicando más las cosas, la Justicia electoral aceptó analizar la posibilidad de vetar la candidatura de Lula por «abuso de poder», tal como reclama la oposición. ex
La impugnación podría concretarse si se comprobara la participación de Godoy en la compra de información para involucrar en un hecho de corrupción a Alckmin y Serra, explicó el presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Marco Aurelio Mello. Sin embargo, ese extremo es políticamente inviable, dicen analistas.
Freud Godoy, amigo de Lula desde 1989, fue acusado de negociar la compra de los documentos, que con bases falsas implicaban en corrupción a Alckmin y a Serra. Lo acusó el abogado Gerimar Pereira Passos, detenido el pasado viernes con el militante del PT Valdebram Padilha, cuando esperaban con 1,7 millón de reales (800.000 dólares) a quien les entregaría el documento.
Pereira Passos trabaja en el comando de campaña de Lula como miembro de un «núcleo de información e inteligencia», según admitió el presidente del PT, Ricardo Berzoini, quien sin embargo, ha dicho que el partido no tiene nada que ver con el caso.
El informe -según la policía, «comprado» a la familia Vedoin, implicada en el fraude- aludía al caso conocido como «la mafia de las sanguijuelas», consistente en la compra sobrefacturada de ambulancias para el Estado, que tiene bajo sospecha a 80 parlamentarios de 10 partidos. Según la policía, otro hombre del entorno íntimo de Lula puede estar ligado al asunto. Es Jorge Lorenzetti, militante del PT que dirige la campaña de Lula en el estado de Santa Catarina y del que se sospecha que actuó como intermediario entre los Vedoin y Freud Godoy.
Según fuentes del partido, Lorenzetti está muy vinculado a José Dirceu, ex ministro de la Presidencia y «mano derecha» del mandatario, que renunció al cargo a mediados del año pasado y perdió su escaño de diputado por un escándalo de sobornos en el Parlamento.
Lorenzetti es conocido como «el parrillero de Lula». Su buena mano para preparar carne llevó a Lula a invitarle varias veces a su residencia oficial a preparar suculentos asados para líderes extranjeros, entre ellos el dictador cubano, Fidel Castro.
El gobierno de Lula superó un grave caso de denuncias por corrupción el año pasado, cuando un diputado oficialista dijo que el PT sobornaba a legisladores para que aprobaran proyectos de interés del Poder Ejecutivo. El caso obligó a cambios en el gabinete y terminó con la cúpula del PT, pero no impactó severamente en la popularidad del presidente, alimentada por su carisma, el control de la inflación y amplios programas sociales.




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