Caracas - La altísima abstención en las elecciones legislativas del domingo no impidió al presidente Nicolás Maduro hacerse con el Parlamento venezolano, consolidando aún más su poder y dejando al líder opositor Juan Guaidó sin su principal bastión de lucha.
Maduro se legitima frente a sus aliados políticos tras las elecciones legislativas
El Gobierno chavista se servirá de estos resultados para reforzar el lazo con Irán, Cuba, China, Rusia y Turquía, sus principales socios comerciales. Hubo 69% de abstención.
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RECONOCIDO. El líder de la oposición Juan Guaidó brindó ayer una conferencia de prensa en el que repudió los comicios organizados por el Gobierno de Nicolás Maduro.
Guaidó, que desde la unicameral Asamblea Nacional se proclamó presidente encargado de Venezuela, desconoció el proceso y este lunes arranca un plebiscito para prolongar su legislatura.
¿Esa consulta puede cambiar en algo la victoria del chavismo? ¿Qué se debe esperar de 2021?
Con una participación de 31%, según el primer boletín, estas parlamentarias tienen uno de los porcentajes de abstención más altos de la era democrática venezolana, iniciada en 1958.
La ausencia de dos tercios de la población electoral contrasta con la participación del 71% registrada en las legislativas pasadas, cuando la oposición quebró 15 años de hegemonía chavista en 2015.
“No tenían forma de no abstenerse, ni tenían partidos políticos”, explicó Benigno Alarcón, director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello.
Sin embargo, el presidente de la firma Datanálisis, Luis Vicente León, no atribuye la abstención al boicot opositor, sino a una “desconfianza nacional en el sector político”, tuiteó.
Para el analista político Rafael Álvarez, se trata de una “reedición” de las presidenciales de mayo de 2018, cuando Maduro resultó reelecto, con 67,7% de los votos, en medio de una abstención de 52%.
Entonces, los grandes partidos de oposición se abstuvieron alegando falta de garantías y posteriormente las denunciaron como fraudulentas, junto a la comunidad internacional, que apoyó el movimiento de Guaidó de proclamarse presidente encargado para poner fin a la “usurpación” del mandatario socialista.
Maduro “necesitaba quitarse la piedra del zapato” haciéndose con el opositor Legislativo, dijo Álvarez.
Con la mayoría del Parlamento, Maduro ahora controla toda la institucionalidad de Venezuela, con poderes públicos de línea oficialista para favorecer sus medidas.
No es que no tuviera todo el poder cuando el Parlamento estaba en manos opositoras. Maduro, que ostenta el control territorial con respaldo de la Fuerza Armada, neutralizó esa Asamblea a través de la corte suprema, que lo declaró en desacato desde los primeros días de su legislatura.
Y llamó a una Asamblea Constituyente con poderes absolutos, que en la práctica asumió labores legislativas.
Pero, el Parlamento a su servicio, destacó Alarcón, permitirá ahora a Maduro cumplir con “formalidades de cara a países ‘amigos’” que quieran hacer negocios en Venezuela y necesiten “aprobación legislativa”, como China, Rusia, Turquía, Irán y Cuba.




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