Manifestaciones por la visita de Bush a Corea del Sur
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Cerca de 200 monjes budistas, sacerdotes católicos y pastores protestantes se reunieron en el templo budista más importante de Seúl para pedir a Estados Unidos que contribuya a aliviar las tensiones en la península coreana.
Las conversaciones que Bush mantendrá en Corea del Sur estarán dominadas por el tema de las relaciones con el régimen de Pyongyang.
El presidente sudcoreano Kim Dae Jung hizo de la normalización entre ambas Coreas la piedra angular de su política.
El discurso sobre "el eje del mal" de enero del presidente norteamericano acusando a Corea del Norte, Irán e Irak de querer producir armas de destrucción masiva, reforzó los temores de los dirigentes surcoreanos de ver reducidos a cero los esfuerzos de normalización con el sombrío régimen de Pyongqang.
El régimen estalinista norcoreano trató a Bush de jefe "de un imperio del mal" y la prensa oficial lo tildó del "más belicista y rencoroso" de los presidentes norteamericanos. Según los medios del país, la visita al sur tiene por objetivo "excitar la histeria guerrera".
El prEsidente de Estados Unidos moderó su posición el lunes en Japón respecto a Irak, Irán y Corea del Norte, al declarar que Washington desea "resolver todos los problemas de manera pacífica" pero que conserva "todas las opciones sobre la mesa".
Bush, que el miércoles debe ir hasta la frontera con Corea del Norte, provocó que las autoridades de Seúl desplegaran a sus fuerzas en un importante dispositivos de seguridad.
Los militares sudcoreanos y norteamericanos que se encuentran en permanencia en Corea del Sur aumentaron la vigilancia de la Zona desmilitarizada (DMZ), que separa a ambas Coreas desde el fin de la guerra en 1953.
"Los aviones espías norteamericanos aumentaron sus vuelos de vigilancia para controlar los movimientos de tropas a lo largo de la frontera", afirmó a la AFP un responsable del ministerio sudcoreano de Defensa.
El funcionario indicó que hasta el momento no se habían observado movimientos anormales.




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