15 de septiembre 2012 - 22:23

Manifestantes exigieron en Moscú una "Rusia sin Putin"

Multitudinaria marcha contra Vladimir Putín en Moscú.
Multitudinaria marcha contra Vladimir Putín en Moscú.
Bajo consignas de abolición del "Estado policial" y "libertad a los presos políticos", más de 20 mil rusos se movilizaron en Moscú. Además, reclamaron nuevas elecciones pero también la creación de un mecanismo que garantice su transparencia. Organizadores interpretaron que sólo con protesta "se podrá obligar a las autoridades a realizar concesiones políticas importantes".

Opositores de distinto signo demandaron en esta demostración la dimisión del presidente de Rusia, Vladímir Putin. Para ello, se juntaron nacionalistas, liberales, socialdemócratas, comunistas, radicales de izquierdas, anarquistas y defensores de los derechos de las minorías sexuales.

La denominada "Marcha de Millones", que recorrió las calles de la capital rusa, fue seguida de cerca por un receloso despliegue de seguridad que no fue inferior a los 7 mil efectivos policiales.

Según la policía, unas 11.000 personas participaron en la marcha, aunque sus organizadores aseguraron que cuando comenzó ya había 20.000 manifestantes. La agencia de noticias AFP confirmó, a través de una estimación propia, que como mínimo concurrió esa cantidad.

"¡Libertad para los presos políticos!", "¡No al Estado policial!", "¡Rusia sin Putin!", "¡Gloria a Rusia!" y "Libertad para las Pussy Riot", eran algunas de las consignas que coreaban los participantes durante la marcha. La última hacía alusión al grupo de música punk condenado a prisión por haber gravado un video donde no respetan a la iglesia católica, con gran poder en el país ruso.

El ex viceprimer ministro, Borís Nemtsov, uno de los oradores y organizadores de la "Marcha de Millones", llamó a acabar con la "monarquía expoliadora de Putin". Declaró que "si no exigimos la renuncia de Putin, si no exigimos nuevas elecciones presidenciales, no podremos cambiar nada en el país".

Nemtsov destacó que, "aunque nadie lo creía posible", representantes de la izquierda, los liberales y los nacionalistas llegaron a un acuerdo sobre un paquete de demandas tanto políticas como económicas y sociales. La resolución aprobada en la movilización incluye varias demandas, además de la renuncia de Putin, como la puesta en libertad de todos los presos políticos, la celebración de nuevos comicios presidenciales y parlamentarios y la creación de un mecanismo que garantice su transparencia. Entre las exigencias figuran la de congelar las tarifas de los servicios básicos y el incremento en el presupuesto a la educación y la sanidad.

"A los que conforman esa mayoría todavía silenciosa, todavía timorata, y observan desde la barrera los acontecimientos, quiero decirles que no tengan miedo. No hay nada que temer: ser persona no es difícil; ser nadie es mucho peor", dijo el escritor Dmitri Bykov, otro de los oradores.

Guennadi Gudkov, dirigente de partido socialdemócrata Rusia Justa, privado ayer de su cargo de diputado por la mayoría parlamentaria oficialista sin mediar decisión judicial, llamó a los ciudadanos a continuar las acciones de protesta. "Sólo con acciones de protesta se podrá obligar a las autoridades a realizar concesiones políticas importantes", dijo el exlegislador.

La "Marcha de Millones" de hoy ha sido la primera movilización opositora desde el 12 de junio, que también congregó a decenas de miles de personas en la capital rusa.

Manifestaciones opositoras tuvieron lugar en cerca de cincuenta ciudades rusas, pero sin alcanzar el carácter masivo de la de Moscú, que tiene autorización del Ayuntamiento de la capital, aunque sólo hasta las 22:00 horas. La policía advirtió de que después de esa hora los manifestantes deberán despejar las avenidas, ya que de lo contrario incurrirían en una infracción con todas las consecuencias que ello implica.

Entretanto, Dmitri Peskov, portavoz de Vladimir Putín, declaró a la agencia oficial Interfax que el mandatario no ha tenido tiempo para estar al tanto de la marcha opositora, pues se encuentra trabajando en el balneario de Sochi, donde mantiene conversaciones con su homólogo bielorruso, Alexandr Lukashenko.

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