Soldados de la coalición en una expedición en otra jornada que estuvo marcada por la violencia.
Bagdad (ANSA).- Al menos 34 personas murieron ayer en Irak en atentados, bombardeos y combates entre fuerzas estadounidenses y grupos armados chiitas, que reportaron un número de víctimas muy superior, mientras fueron hallados 81 cadáveres en Bagdad, algunos de ellos con signos de tortura.
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Grupos armados del Ejército del Mahdi, que responde al jefe chiita Moqtada Sadr, y tropas estadounidenses e iraquíes, se enfrentaron en Diwaniya, 180 kilómetros al sur de Bagdad, donde fue impuesto el toque de queda.
Los combates, en el marco de la operación estadounidense Aguila Negra, provocaron 2 muertos y 20 heridos, según fuentes del gobierno iraquí, aunque voceros del movimiento de Sadr dijeron que al menos 30 civiles perdieron la vida y habitantes del lugar manifestaron haber visto los cadáveres de cinco milicianos.
Las mismas fuentes informaron que tres Humvee, vehículos blindados del ejército estadounidense, fueron destruidos.
Los enfrentamientos en Diwaniya están en curso desde el martes, cuando las tropas estadounidenses de ocupación lanzaron operaciones militares junto con fuerzas del gobierno iraquí.
La oficina de Sadr en Najaf condenó "el ingreso imprevisto e injustificado de las tropas de ocupación en las zonas residenciales".
"Había espacio para una solución pacífica sin utilización de la fuerza. Pedimos a las autoridades iraquíes contribuir al retiro estadounidense de las zonas residenciales", agregó.
La agencia iraquí Nina reportó que fueron lanzadas bombas contra blindados norteamericanos en el barrio de Salem, en Diwaniya, dos de los cuales quedaron destruidos.
Agregó que un helicóptero intentó descender en la zona para recuperar cadáveres de militares norteamericanos, aunque no pudo precisar el número.
Testigos dijeron que antes del alba cerca de mil soldados de la octava división del ejército iraquí, apoyados por marines estadounidenses, ingresaron a Diwaniya desde tres direcciones, Qut, Babel y Najaf.
En la ciudad realizaron rastrillajes en los barrios Askari, Jumhurriya e Iskan, con apoyo aéreo estadounidense, donde se enfrentaron con milicianos sadristas.
El gobernador Jalil Jalil Hamza, representante del Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Irak (SCIRI), mayor partido chiita en la coalición de gobierno, dijo que la operación lo tomó por "sorpresa".
Estados Unidos lanzó un bombardeo aéreo en Falluja, 55 kilómetros al oeste de Bagdad, donde murieron 10 personas y 20 sufrieron heridas, reportó la agencia Nina.
Los aviones caza F-16 bombardearon al alba cinco viviendas en el barrio de Fihelat, en la zona sudoeste de la ciudad sunnita, en la provincia de Al Anbar, según los mismos informes.
En tanto, un camión-bomba cargado con cloro explotó en Ramadi, 100 kilómetros al oeste de Bagdad, donde perdieron la vida 15 personas y otras 15 sufrieron heridas.
La policía iraquí reportó que el ataque estaba dirigido contra una patrulla de las fuerzas de seguridad.
Siete integrantes de una misma familia, entre ellos dos niños, fueron muertos en Falluja en un atentado con explosivos, informaron fuentes policiales.
Fuentes policiales dijeron que el estallido ocurrió hoy por la mañana en el suburbio de Amiriya, 7 kilómetros al sur de la ciudad ubicada en la provincia de Al Anbar, de mayoría sunnita.
En otra provincia, Diyala, norte del país, un soldado estadounidense murió el jueves cuando una bomba fue lanzada contra el vehículo en el que viajaba.
En tanto, 81 cadáveres fueron encontrados en las últimas 24 horas por la policía en varias zonas de Bagdad, donde está en vigencia una operación de seguridad llamada "Imponer la ley" que, según el gobierno sostenido por la ocupación, está dando buenos resultados.
Fuentes policiales dijeron a la agencia Nina que los cadáveres son de hombres asesinados con disparos a la cabeza, con las manos atadas a la espalda y los ojos vendados, y en algunos casos con evidencias de haber sufrido torturas.
Por otra parte, un informe del Departamento de Defensa de Estados Unidos, basado en documentos secuestrados en Irak e interrogatorios a Saddam Hussein y dos de sus asesores, negó que ese gobierno haya tenido colaboración directa con Al Qaeda.
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