Mayores logros del G-8 en cambio climático

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Toyako (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - La cumbre del G-8 (EE.UU., Alemania, Japón, Canadá, Francia, Italia, Reino Unido y Rusia) terminó ayer con palabras como «éxito» o « avances» en boca de sus líderes, aunque las posiciones distantes que traían en muchos temas no permitieron acuerdos sustanciales.

El logro que la mayoría de los países ricos agitóal término de la cumbre fue el acuerdo para reducir a la mitad la emisión de gases de efecto invernadero para 2050 y la búsqueda de «objetivos ambiciosos» a un plazo más corto, pero las organizaciones ecologistas lo valoraron en general como «un fracaso».

El presidente de EE.UU., George W.Bush, se despidió de su última cumbre, asegurando que el G-8 logró «éxitos significativos en cada una de sus metas», entre ellas que se hayan comprometido a «recortes profundos» en las emisiones de CO2 países como la India y China, junto a otras seis economías avanzadas.

La estrella fue el cambio climático, aunque infinidad de temas sobrevolaron las tres jornadas de la cumbre de Hokkaido, como los crecientes precios del petróleo, la crisis del mercado alimentario o las sanciones a Zimbabwe.

Este último asunto, el de las sanciones al régimende Robert Mugabe, quedó en cierto modo aplazado hasta la próxima reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, aunque EE.UU. y el Reino Unido mostraron su claro deseo de castigar a Zimbabwe.

La UE y Japón llegaron con la intención de arrastrar a Bush a un cierto grado de compromiso, y tanto el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, como el primer ministro nipón, Yasuo Fukuda, proyectaron la sensación de volver a casa con la misión cumplida.

En una conferencia de prensa multitudinaria como presidente de la cumbre de Hokkaido, Fukuda sugirió que el acuerdo para recortar a la mitad de las emisiones alcanzado en Hokkaido tiene como referencia los niveles de CO2 que se emiten en la actualidad.

Por su parte, el británico Gordon Brown, visiblemente satisfecho, aseguró que esta cumbre había sido «única», tanto por su formato integrado por una veintena de países, como por los temas tratados.

La imagen que proyectaron los líderes más poderosos fue de concordia y entendimiento, pero Fukuda afirmó que durante la cumbre las conversaciones fueron francas y que en algún momento se llegaron a «cruzar espadas».

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