Roma y Jerusalén (AFP, EFE) - El papa Juan Pablo II lanzó ayer un nuevo llamado a la paz en Medio Oriente y ofreció su propia mediación, al tiempo que pidió a la comunidad internacional «comprometerse con más determinación con su presencia en el terreno». Dirigiéndose a los responsables políticos israelíes y palestinos, el Papa les pidió «volver a encontrar el camino de una negociación leal».
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Mientras, desde Ramallah, el líder palestino Yasser Arafat aseguró que no soltará las riendas del poder para convertirse en un gobernante «títere» y exigió la retirada israelí de las zonas autónomas como condición para completar las reformas institucionales y convocar elecciones. «Yo soy Abu Amar (su nombre de guerra), no Hamid Karzai (el presidente de Afganistán). Arafat se refirió así a las demandas de los países occidentales y árabes para que deje el poder a un primer ministro con funciones de jefe de Gobierno, a fin de que éste complete el proceso de reformas institucionales que Arafat comenzó en junio.
En tanto, en la última jornada, la radio estatal israelí dio a conocer que el comandante de un avión de una compañía comercial estadounidense se negó a aceptar a bordo al viceministro de Relaciones Exteriores israelí, Michael Melchior, porque su presencia era un «riesgo para la seguridad de sus pasajeros».
Media hora después, el vice-canciller israelí embarcó en otro avión de Delta Airlines y retornó a Israel.
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