Mejor Sarkozy: decae el apoyo a la huelga
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Los sindicalistas franceses del transporte siguen adelante
con su impopular huelga en defensa de sus privilegios
previsionales. Los franceses lo sufren, pero se esperanzan
con las negociaciones que han comenzado.
Muchos parisinos pidieron una jornada de descanso suplementario o se alojaron en casa de amigos u hoteles cercanos a sus lugares de trabajo para evitar las complicaciones originadas por la huelga.
Las calles de París aparecieron atestadas de automóviles, motocicletas y bicicletas mientras muchas personas optaron por caminar para llegar a sus destinos.
En tanto, el gobierno realizaba nuevas tratativas para lograr la suspensión del paro, dando un mes de plazo a empresarios y sindicalistas, pero el desacuerdo continuaba.
Los trabajadores iniciaron la huelga contra la iniciativa del gobierno de eliminar los regímenes especiales de jubilación que benefician a medio millón de empleados del transporte público, que les otorgan la posibilidad de jubilarse a los 50 años, con menos tiempo de aportes y con asignaciones superiores.
El presidente Sarkozy sostiene que ese sistema constituye un «privilegio» para un sector en detrimento de la situación de la mayoría de los trabajadores franceses y ha hecho de esta reforma el gran test sobre la vocación transformadora de su presidencia.
En una situación similar se encuentran los trabajadores de las empresas energéticas, que amenazan con cortar el suministro domiciliario, mientras sectores estudiantiles se han sumado a las protestas.
El primer ministro francés, François Fillon, volvió a hacer un llamamiento a la « responsabilidad» para que finalice el conflicto y empiece la negociación.


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