El Mercosur, fundado en 1991 por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, cumple 30 años el viernes, debilitado por diferencias entre sus socios que lo dejan mal parado para el mundo pospandemia de coronavirus.
El Mercosur, debilitado frente al coronavirus por sus disensos internos
El bloque no logró avanzar una repuesta regional a la pandemia, en un reflejo de los constantes obstáculos que genera su falta de cohesión.
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El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.
Aunque nació en Asunción para crear un mercado común que dinamizara el comercio y le diera fuerza a los socios para negociar en bloque, el Mercosur no logró acuerdos importantes con grandes centros de consumo mundiales.
El acuerdo trabajosamente negociado con la Unión Europea (UE) durante más de dos décadas está parado por cuestionamientos a la falta de una política ambiental en el Brasil de Jair Bolsonaro. Y sigue enfrentando la reticencia de los agricultores europeos a la agricultura mercosuriana, mucho más competitiva.
El arancel externo común está "perforado", lleno de excepciones, al punto tal que uno de los signatarios del Tratado de Asunción, el expresidente uruguayo Luis Alberto Lacalle Herrera, dijo a la AFP que el Mercosur "no se configuró".
"Hoy hay un Mercosur sin liderazgos, sin diálogo entre sus dos principales economías" que son Brasil y Argentina. En un mundo pospandemia de coronavirus donde habrá "relacionamientos nuevos con Estados Unidos y China", el Mercosur ni siquiera llegó a "consensos básicos", señaló el director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica del Uruguay, Ignacio Bartesaghi.
"La pandemia no fue la excepción. No hubo compras comunes de vacunas. No hubo criterios comunes en cuanto a cómo enfrentarla", ejemplificó.
El brasileño Thomaz Favaro, director de la consultora Control Risks para Brasil y el Cono Sur, coincidió. "El Mercosur no está preparado para el mundo pospandemia. Todavía no resolvió esa cuestión primordial que es servir de vehículo para la integración económica, y no lo va a resolver tan pronto".
"El Mercosur nunca fue un bloque con nivel de cohesión, de consensos mínimos como para poder discutir los grandes temas de la agenda global", resumió Bartesaghi.
Según los analistas, la falta de un "organismo supranacional" que hiciera posible una integración por encima de los intereses nacionales como ocurre en Europa, y la incapacidad de ceder soberanía en beneficio del bloque, explican la falta de avances.
El mayor logro del bloque sudamericano, el acuerdo con la UE, hoy está amenazado por el avance de la deforestación en Brasil.
La tensión entre la mayor economía del Mercosur con 212 millones de habitantes, y la UE, llegó al paroxismo en enero, cuando Bolsonaro acusó a su par francés, Emmanuel Macron, de decir "tonterías" al afirmar que la dependencia de Europa de la soja brasileña sustenta la deforestación de la Amazonia.
Favaro no espera avances en el corto plazo con la UE, no solo por la Amazonia. "Hay otras preocupaciones como la falta de aprecio del gobierno Bolsonaro con los organismos multilaterales, una posible erosión de la democracia en el país... Todo eso va a contribuir para que ese acuerdo no avance en el corto plazo".
Surgido de una visión integracionista en un mundo en el que se dibujaban bloques comerciales, el Mercosur permitió poner un alto a rivalidades entre Argentina y Brasil.
Tres décadas después, sin grandes logros comunes, para Uruguay y Paraguay la "flexibilización" es el tema principal sobre la mesa.
Esa "flexibilización" no es otra cosa que liberar a los socios del Mercosur para que busquen acuerdos comerciales bilaterales sin la anuencia de los demás, cosa que hoy está restringida y que deberán abordar los cuatro presidentes en la cumbre del viernes.
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