México: ganó el oficialismo, pero encuentra un freno a sus planes de reforma más osados

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López Obrador seguirá gozado de mayoría en la Cámara de Diputados, aunque quedó lejos de los dos tercios necesarios para impulsar sus objetivos de reestatización petrolera y otros proyectos clave.

Ciudad de México - El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, admitió ayer que tras elecciones distritales y federales de ayer el oficialismo ya no contará con una mayoría calificada en la Cámara de Diputados, necesaria para sacar adelante sus proyectos de reforma más osados, aunque destacó que el país consolida “el camino hacia la democracia” a diferencia de “otros tiempos”, cuando gobernaba el PRI.

El gobernante agradeció que como resultado de la elección “los partidos que simpatizan con el proyecto de transformación que está en marcha van a tener mayoría en la Cámara de Diputados”.

Según el Instituto Nacional Electoral (INE) la coalición gobernante superó la mayoría simple (la mitad más uno) al hacerse con 281 bancas de las 500 de la Cámara de Diputados. Sin embargo, perdió algunas decenas de escaños y se quedó lejos de la mayoría calificada de dos terceras partes, es decir 360 diputados que habría necesitado para continuar las reformas constitucionales que impulsa. En tanto, la coalición opositora Va por México -compuesta por los partidos Acción Nacional (PAN), Revolucionario Institucional (PRI) y de la Revolución Democrática- aumentó su bancada en cantidad similar, al pasar de 168 escaños en la vieja legislatura a 219 en la nueva.

El resultado “significa tener garantizado el Presupuesto, suficiente para los más necesitados, lo más pobres”, que reciben pensiones, becas para niños y niñas con discapacidad y 11 millones de estudiantes de familias pobres, dijo el presidente.

A diferencia de la reformas constitucionales, el presupuesto se aprueba por mayoría simple de la Cámara Baja.

En ese sentido, quedarían pendientes las reformas de los organismos autónomos -como la autoridad electoral, la Comisión Federal de Competencia Económica y el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales-, vistos como opositores por el Gobierno. También, una reforma impositiva de sesgo progresista, resistida por el empresariado.

La mayoría calificada es clave en la cruzada antineoliberal del mandatario izquierdista, que pretende devolver al Estado el control del sector energético, a contracorriente de leyes que abrieron la puerta a los privados en 2014. Otros procesos de cambio frenados en los tribunales, como el del propio Poder Judicial, también encontrarían nuevos escollos.

La nueva Cámara Baja, que se elige cada tres años, entrará en funciones el 1 de septiembre. El Senado, también dominado por Morena, se renueva cada seis años.

El domingo fueron elegidas, además, 15 de 32 gobernaciones y más de 21.000 cargos locales. Morena habría conquistado once estados, lo que representa un progreso pues actualmente solo dirige seis.

AMLO, acrónimo con que se conoce al gobernante, tiene una popularidad superior al 60% cimentada en sus programas sociales. El mandatario fue elegido en 2018 para un período de seis años.

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