2 de enero 2008 - 00:00

Mueren 50 personas quemadas vivas en iglesia de Kenia

La denuncia defraude delopositor MovimientoDemocráticoNaranja(ODM) generóviolentasrevueltas en eloeste de Kenia.En los barriosmás pobres deNairobi, lamayoría de lascasas y chozasfueron incendiadas.Ya habríamás de 300muertos.
La denuncia de fraude del opositor Movimiento Democrático Naranja (ODM) generó violentas revueltas en el oeste de Kenia. En los barrios más pobres de Nairobi, la mayoría de las casas y chozas fueron incendiadas. Ya habría más de 300 muertos.
Nairobi (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - Al menos 50 personas fueron quemadas vivas ayer en una iglesia de Eldoret, oeste de Kenia, en uno de los episodios más graves de la oleada de violencia que comenzó tras las controvertidas elecciones presidenciales del jueves y causó unas 300 víctimas mortales según informes de la oposición.

Las autoridades de la Cruz Roja local dijeron que 42 personas sufrieron quemaduras gravísimas y fueron derivadas a un hospital de la zona. Según los informes de las fuerzas de seguridad, una turba atacó a las personas que se encontraban en el templo y prendió fuego al lugar con los fieles en su interior. La cantidad de decesos podría aumentar ya que era muy grave el estado de los heridos.

La policía, los periodistas y un alto funcionario de seguridad dijeron que una pandilla de jóvenes inició deliberadamente el incendio en la iglesia pentecostal Asambleas de Dios. Los testigos dijeron que vieron cuerpos calcinados, incluyendo mujeres y niños, entre los restos humeantes de la iglesia.

«Esta es la primera vez en la historia que un grupo ha atacado una iglesia. Nunca creímos que el salvajismo iría tan lejos», dijo el portavoz policial Eric Kiraithe.

Al área se estaban enviando refuerzos para arrestar a todos los alborotadores « independientemente de su estatus social», dijo. «Nuestros oficiales están ejerciendo mucho autocontrol al mantener la ley. Este autocontrol no durará para siempre», agregó.

  • Revueltas

    El caos se desató tras las elecciones del viernes último en las que se enfrentaron el presidente saliente Mwai Kibaki y Raila Odinga, del Movimiento Democrático Naranja (ODM), su ex aliado convertido en principal rival. Luego de un lento conteo de votos, la comisión electoral le da el trinfo al mandatario, pero el ODM lo rechaza y asegura que hubo fraude. Estallaron las revueltas en los barrios más pobres de Nairobi y en el oeste del país (feudo de Odinga).

    La erupción de la violencia en una de las democracias más estables de Africa, con una economía relativamente fuerte, ha conmocionado al mundo y horrorizó a los kenianos en momentos en que las históricas rivalidades tribales enfrentan una contra otra a las comunidades del país.

    Washington primero felicitó al presidente electo Mwai Kibaki pero luego expresó « preocupaciones sobre irregularidades».

    Gran Bretaña, ex potencia colonial, la Unión Europea (UE) y otros evitaron felicitar a Kibaki, se mostraron preocupados, instaron a la reconciliación y pidieron una investigaciónsobre las sospechas de irregularidadesen la votación.

    «Las elecciones generales de 2007 no han alcanzado los estándares internacionales y regionales clave de las elecciones democráticas», dijo la misión de observadores de la UE, en su evaluación formal.

    Los diplomáticos occidentales trataban de iniciar una mediación entre ambas partes. En ese sentido, el primer ministro británico, Gordon Brown, hizo un llamamiento a Kibaki y a su rival opositor Raila Odinga a reunirse y «tantear» la idea de un gobierno de coalición, con ayuda de la Unión Africana. Sin embargo, Odinga afirmó que no aceptará negociar con el presidente si no reconoce que perdió las elecciones.

  • Destrucción

    Uno de los principales diarios de la nación africana, el «Daily Nation», expresó su temor a que Kenia esté «al borde de un colapso total». En las calles se veía una fuerte presencia policial en el primer día del año y, por la mañana, la situación estaba más tranquila.

    Pero también comenzaban a conocerse los detalles de un creciente saldo de muertes y destrucción generalizada en uno de los peores momentos del país desde que en 1963 se independizara de Gran Bretaña.

    Un sacerdote católico irlandés en Eldoret, el padre Paul Brennan, dijo que habían pandillas rondando las calles.

    «Están incendiando casas. Es muy peligroso salir para contar los muertos», dijo. «Las iglesias están repletas. En la catedral principal, hay cuatro o cinco mil» personas, agregó.

    La mayoría de las muertes se han debido a disparos de la policía contra los manifestantes, según testigos, lo que ha provocado acusaciones de grupos de derechos humanos y de la oposición que dicen que Kibaki convirtió a Kenia en un «estado policial».

    Las fuerzas del orden reportaron 143 muertos. Pero medios locales dieron cifras entre 153 y 164 fallecidos, mientras que reporteros en el país estimaron unos 200, pero esperan que la cifra aumente. Odinga dijo que MDN verificó 160 fallecidos hasta el lunes, pero con las muertes ocurridas durante la noche, el total habría aumentado a unos 250 o «ligeramente más».

    Al menos 70.000 personas huyeron de sus hogares en el oeste del país, donde imágenes aéreas que fueron divulgadas a la prensa mostraban un escenario de caos, con casas y chozas incendiadas por doquier, y numerosos controles de seguridad instalados por bandas en las rutas de la región. «Es un desastre nacional», declaró en rueda de prensa el secretario general de la Cruz Roja keniana, Abbas Gullet.
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