7 de febrero 2002 - 00:00

Mujer al frente del "nuevo" FBI

Washington (ANSA) - La nueva responsable de cambiar la imagen de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), tras los desgraciados atentados del 11 de setiembre en los EE.UU, que pusieron en tela de juicio la capacidad operativa de esa oficina, es una mujer negra de 44 años, que hace 18 es funcionaria del gobierno estadounidense y promete cambiar el régimen.

Cassandra Chandler
prometió «desmantelar la red de los 'old boys' (viejos muchachos)», según declaró al instalarse en su nueva oficina, con el objetivo de convertir la policía federal de Edgar J. Hoover en un cuerpo donde las mujeres tengan igual derecho de ciudadanía que los hombres.

Cambios

«El mundo está cambiando», dijo Chandler, la primera agente negra que consiguió ascender al rango de asistente-director, en la práctica, el número tres del FBI. «Debemos estar seguros de que tenemos la capacidad, la formación mental y los individuos con las experiencias más diversas para afrontar los nuevos desafíos de nuestros tiempos», agregó.

En cuanto a la red de los «viejos muchachos» que durante décadas gobernó el FBI, Chandler no les dio esperanza: «Verán que en poco tiempo será desarticulada».

Adiestramiento

El jefe del FBI, Robert Mueller, llamó a Chandler a encabezar los programas de adiestramiento de nuevos reclutas y viejos agentes.

La nueva «número tres» del FBI será, además, una figura clave en la comisión que, antes de setiembre, llevará a la entidad 900 nuevos elementos para intervenir en la lucha contra el terrorismo.

Chandler procede de Louisiana y está en el FBI desde 1985. Su nombramiento llega tras el brusco despido de una de las mejores agentes de la sección contraespionaje del FBI,
Sheila Horan, despedida por Mueller por haber cometido negligencias en una delicada investigación sobre China.

Investigaciones

Horan fue trasladada a tareas administrativas tras más de 20 años de servicio, en los que se había ocupado de diversos casos importantes, entre ellos, los atentados de 1988 a las embajadas norteamericanas en Kenia y Tanzania.

En la investigación que le costó el puesto, Horan hubiera debido arrojar luz sobre un intento de China de reclutar un espía en los Estados Unidos.

Mueller la acusó de haber hecho un pésimo trabajo, pero según algunos amigos de la agente caída en desgracia, el jefe del FBI actuó más por antipatía personal que por otros motivos.

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