Brasilia - El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, volvió a desafiar todas las medidas de aislamiento social recomendadas por los especialistas y aplicadas por los gobernadores de su país al mostrarse ayer frente a una multitud que se congregó en Brasilia para expresarle su apoyo. Si ya eso fue grave, el contenido de la manifestación también tuvo ribetes preocupantes: celebrada en el Día del Ejército, el jefe de Estado habló en tono desafiante ante simpatizantes que reclamaban un golpe militar y el cierre del Congreso, sin tomar en ningún momento distancia de esas consignas.
Multitud apiñada y pedido de golpe en Bolsonarolandia
Con su presencia y discurso, además, avaló los reclamos de cierre del Congreso, salida de los militares a la calle y restauración de la censura.
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Al hablar ante los cientos de simpatizantes que se congregaron frente al Cuartel General del Ejército, Bolsonaro tuvo que interrumpir su discurso en tres ocasiones debido a una intensa tos. El presidente, que se ha negado a revelar el resultado de los exámenes por Covid-19 que se le practicaron por haber estado en contacto con funcionarios infectados, llegó en medo de unos 200 efectivos, pero, tras pasar unos 15 minutos en el lugar, se acercó a la gente -entre la que los barbijos eran escasos-y estrechó manos en abierto desafío a las pautas de distanciamiento social recomendadas por su propio Ministerio de Salud.
El diario estadounidense The Washington Post declaró la semana pasada al mandatario brasileño como el peor líder regional en el combate al nuevo coronavirus.
“Tenemos por delante un nuevo Brasil. Los patriotas tienen que creer y hacer su parte para poner a Brasil en el centro de atención que merece. Y terminar con estas bravuconadas”, señaló.
“Para garantizar nuestra democracia y lo que es más sagrado para nosotros, que es nuestra libertad, esos políticos tienen que entender que están sometidos a la voluntad del pueblo brasileño”, añadió.
Pareció así aludir a los gobernadores y alcaldes que se aferran con aval del Supremo Tribunal Federal, a las medidas de cuarentena que él quiere finalizar para normalizar la economía a pesar de la extensión del Covid-19 en el país.
“Estoy acá porque creo en ustedes y ustedes están acá porque creen en Brasil. No vamos a negociar nada”, se supone que con el Congreso, al que también está enfrentado, los jefes territoriales y el propios Supremo, aseguró entre vivas.




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