Musharraf, peor: oposición boicotearía las elecciones
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A pesar de las
masivas
detenciones
de opositores,
el régimen
paquistaní no
está logrando
frenar las
protestas
contra el
estado de
excepción. La
oposición
busca unificarse
para
presionar por
una salida
verdaderamente
democrática.
Esta situación llevó a que los partidos de la oposición intenten forjar un frente unido para poner fin al régimen Musharraf. «Estamos preparados para dejar de lado nuestras diferencias con el Partido del Pueblo», dijo el ex primer ministro Nawaz Sharif por teléfono desde Arabia Saudita, en referencia a la agrupación de Bhutto.
Bhutto también llamó por teléfono a viejos rivales, incluyendo al líder de la alianza islámica Qazi Hussain Ahmed y a Khan, para formar una «coalición de intereses», dijeron dirigentes del partido.
«Ella está tratando de unir a todos los partidos políticos en torno a una agenda mínima para que el país regrese a la verdadera democracia», dijo por teléfono Latif Khosa, senador y asistente de Bhutto, desde la ciudad de Lahore.
«La agenda mínima es la salida del general Musharraf y la formación de un gobierno neutral de consenso nacional para organizar elecciones libres y justas», agregó Khos, quien no descartó que las elecciones legislativas previstas para el 9 de enero sean boicoteadas.
Analistas dicen que la negativa de Bhutto a seguir negociando con Musharraf dejó aislado al presidente, pese a que aparentemente mantiene el vital respaldo de las Fuerzas Armadas y de un grupo de políticos que obtendrían malos resultados en las elecciones.
«Todo el espectro político está unido en su contra», dijo Talat Masood, un ex general y analista político. «Se está quedando cada vez más aislado», agregó.
Con sus propios medios nacionales desactivados, el presidente paquistaní concedió una entrevista a la cadena británica «Sky News» en la que aseguró haber llegado a plantearse dimitir y en la que negó ser un dictador, pocas horas después de asegurar que tuvo que optar entre la democracia o «salvar a Pakistán».
Preocupado por el desarrollo de los acontecimientos, Estados Unidos decidió enviar este fin de semana a este país aliado en la región al « número dos» de su Departamento de Estado, John Negroponte, para pedir a Musharraf que ponga fin al estado de emergencia y celebre elecciones.
Voceros de la Casa Blanca reconocieron ayer que la posibilidad de que el arsenal nuclear que posee el gobierno caiga en manos de grupos pro talibanes es una « pesadilla».
Por su parte, el Pentágono anunció que revisa sus planes de contingencia ante la posibilidad de que los disturbios y la crisis en Pakistán vaya a más y afecte a los soldados de EE.UU. que luchan en Afganistán.


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