Myanmar: los muertos llegan a 22.500 y hay 41.000 desaparecidos

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Rangún (AFP, EFE, Reuters, ANSA) - Casi 22.500 personas (22.464 según los últimos datos oficiales) murieron y otras 41.000 permanecen desaparecidas tras el paso del ciclón Nargis por Myanmar (ex Birmania) hace cinco días, según el nuevo balance difundido ayer por el régimen militar de Rangún. Mientras, la organización humanitaria Save the Children advirtió que el número de víctimas fatales podría elevarse a 50.000, según surge de las tareas que sus voluntarios realizan en las zonas más afectadas por el fenómeno, y otros organismos internacionales llamaron a organizar operativos para ayudar a cientos de miles de damnificados.

El anuncio oficial de víctimas en las áreas más devastadas -las regiones de Irrawaddy, Sudoeste, y Rangún-supuso un espectacular aumento respecto del anterior balance oficial, que había hablado de 15.000 muertos, 10.000 de ellos sólo en la ciudad de Bogalay (sudoeste).

Algunos testigos que lograron sobrevolar las zonas devastadas describieron escenas de horror, con campos enteros inundados y cientos de cadáveres flotando.

Ante la magnitud de la catástrofe, Estados Unidos anunció ayer una ayuda de 3 millones de dólares a Myanmar. La portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, indicó que esa cifra se sumará a los 250.000 dólares inmediatamente desbloqueados por la Embajada de EE.UU., en Rangún.

Poco antes, la Casa Blanca había pedido al régimen militar del país asiático que autorice el ingreso de voluntarios estadounidenses y que facilite la llegada de la ayuda internacional, medidas que serían toda una novedad para esa cerrada dictadura.

  • Catástrofe

    Por su parte, y pese a la amplitud de la catástrofe -la peor desde el tsunami de 2004, que dejó 230 mil muertos-, las autoridades de Myanmar decidieron mantener el referendo del sábado sobre la nueva Constitución. Esa consulta sólo fue aplazada hasta el 24 de mayo en las 47 localidades afectadas por el ciclón. El escrutinio debería abrir, teóricamente, el camino a elecciones en 2010.

    El partido de la opositora Aung San Suu Kyi -quien recibirá la más alta condecoración del Congreso de EE.UU.-, la Liga Nacional para la Democracia (LND) consideró «totalmente inaceptable» la postura del gobierno de su país y denunció una «falta de respeto por las dificultades a las que se enfrenta la población» y la ausencia de «una ayuda eficaz a las víctimas».

    Por su parte, el enviado especial de la Unión Europea para Myanmar, el italiano Piero Fassino, estimó el martes desde Roma que sería « sabio» aplazar el referendo. Fassino también pidió que se concedan visados especiales de entrada a los equipos de socorro internacionales para entrar al devastado país, uno de los más pobres y aislados del planeta.

    Y mientras la comunidad internacional intentaba movilizarse y hacer llegar su ayuda, la agencia de la ONU para la prevención de catástrofes deploró la falta de una alerta anticipada que habría salvado muchas vidas humanas tras el paso del ciclón.

    El servicio de meteorología india denunció, por su parte, haber prevenido a su vecina Myanmar de la llegada del fenómeno.

    «Cuarenta y ocho horas antes de que Nargis golpeara (Myanmar) suministramos a las agencias birmanas el punto de impacto (del ciclón), su gravedad y todos los problemas vinculados», declaró el portavoz del departamento indio de meteorología, B. P. Yadav, organismo público dependiente de la Organización Meteorológica Mundial (EN).
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