La Habana (ANSA, AFP) -La disidencia cubana ahondó ayer sus divergencias tras el anuncio de uno de sus máximos referentes, el premio Sajarov Oswaldo Payá, de no participar en un congreso opositor convocado para mayo en La Habana. Payá denunció maniobras de «desaliento» tendientes a dividir la ya heterogénea oposición al gobierno de Fidel Castro. El líder del Movimiento Cristiano Liberación, no reconocido por La Habana, igual que el resto de los grupos de oposición, anunció que no asistirá a la cita convocada el 20 de mayo por la Asamblea para la Promoción de la Sociedad Civil.
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«Las personas que dirigirán y que convocan ese evento durante años se han dedicado a la difamación de líderes verdaderos de la oposición», afirma una declaración de Payá.
Encabezada por la economista independiente Marta Beatriz Roque, condenada a 20 años de cárcel en 2003 junto con otros 74 disidentes por «atentar contra el Estado» y excarcelada el año pasado por razones de salud, la Asamblea -que reúne a más de 300 organizaciones cubanas según sus promotores- realizará en mayo un megacongreso opositor con invitados internacionales. «No tengo comentarios sobre eso. Tenemos mucho trabajo en la Asamblea y ello requiere toda nuestra energía y poner por encima a nuestra patria y a Cuba», contestó Marta Roque, consultada sobre la posición de Payá.
Aunque es incierto que La Habana permita su realización, las reacciones al anuncio de la reunión -a la que fueron invitadas figuras críticas a Castro como el polaco Lech Walesa y el checo Vaclav Havel- evidenciaron una vez más las grietas opositoras. Si bien la disidenciano tiene espacio en la prensa cubana, bajo control del Estado, los últimos años el limitado acceso a Internet en la isla más la influencia de ciertas radios de Miami los han «visibilizado» un poco más ante la opinión pública.
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