26 de mayo 2004 - 00:00

New York Times admite falta de rigor en noticias sobre Irak

El diario The New York Times reconoció hoy falta de rigor y haberse apoyado excesivamente en fuentes dudosas en su cobertura de Irak, en un extenso artículo en el que los editores hacen una autocrítica de su trabajo.

El reportaje, publicado en su sección de Internacional, afirma que el diario puede estar "orgulloso" de la mayoría de sus noticias sobre Irak, pero también reconoce que algunas de las informaciones que hace tiempo "eran controvertidas, y hoy parecen cuestionables, no reunían los requisitos necesarios o se quedaron sin cuestionar".

"Retrospectivamente, nos gustaría haber sido más agresivos" y haber revisado las afirmaciones a medida que aparecían nuevas pruebas o se carecía de ellas, señala el diario.

The New York Times reconoce que los editores, que deberían haber examinado más escrupulosamente las informaciones de los reporteros y haberles exigido más escepticismo, estaban quizá demasiado ansiosos por publicar una noticia en exclusiva.

Tras haber repasado sus propios artículos, el rotativo dice haber detectado inexactitudes y errores en algunos de ellos, que estuvieron basados en afirmaciones a las que se dio excesiva importancia.

Por otra parte, informaciones que cuestionaban noticias ya publicadas quedaron relegadas a un segundo o tercer plano, cuando habrían merecido la portada.

En total, The New York Times menciona cinco artículos escritos entre 2001 y 2003 con informaciones sobre armas químicas, biológicas y nucleares.

El diario afirma que los reportajes problemáticos varían en autoría y tema, pero muchos de ellos tienen en común basarse en declaraciones de informantes iraquíes, desertores o exiliados deseosos de un cambio de régimen en Irak, "gente cuya credibilidad" ha sido objeto de un creciente debate en las últimas semanas.

El más destacado es el líder chií Ahmed Chalabi, miembro del Consejo de Gobierno provisional iraquí, quien presentó a otros exiliados a los periodistas del diario, señala la publicación.

"Para complicar las cosas, los relatos de estos exiliados eran a menudo confirmados por funcionarios de Estados Unidos convencidos de la necesidad de intervenir en Irak" y que ahora reconocen era "información errónea", afirma.

Chalabi, hasta hace poco un favorito del Pentágono para hacerse cargo del nuevo gobierno iraquí, ha caído en desgracia después de surgir sospechas de que facilitó datos falsos a Estados Unidos y de que podría haber entregado información confidencial a Irán.
 

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