15 de marzo 2007 - 00:00

"No descarto dejar de pagar la deuda"

Quito (Reuters, AFP) - En sus declaraciones de ayer a corresponsables extranjeros, Rafael Correa dijo que anunciará próximamente cuáles son los tramos de la deuda del país que considera «ilegítimos» y sobre los que demandará a los acreedores su reestructuración, amenazando con una cesación de pagos unilateral de capital o intereses.

«No excluimos dejar de pagar», dijo el mandatario izquierdista al ser consultado sobre las opciones que baraja su gobierno respecto de la deuda pública.

Este aliado de Hugo Chávez de 43 años mantiene en alerta a los mercados internacionales por su promesa de reestructurar la deuda externa ecuatoriana de 10.214 millones de dólares.

En una medida orientada a marcar que aplicará el mismo principio a todos los acreedores, Correa desconoció el capital y suspendió el pago de intereses de un tramo de deuda interna de 1.214 millones de dólares en títulos AGD y enviará un proyecto al Congreso para anular los bonos mayoritariamente en poder del Banco Central.

El mandatario calificó esa deuda como «ilegítima» y aseguró que «falta anunciar deudas ilegítimas, que las conocerán a su tiempo», en una clara advertencia a los acreedores de que se mantiene firme en modificar las condiciones de pago de los pasivos nacionales.

  • Moratoria

    En esa misma línea, Correa no descartó la posibilidad de una moratoria en el servicio de su deuda externa para presionar a los acreedores de modo que ajusten -dijo- las condiciones de pago a la realidad de un país que convive con una tasa de pobreza de 60% y un desempleo estructural de 10%.

    Correa integrará en las próximas semanas una comisión de expertos para analizar la «legitimidad» de los distintos segmentos de la deuda pública, que en diciembre alcanzó a 13.491 millones de dólares, en lo que sería el primer paso en firme en busca de la reestructuración.

    Los acreedores han rechazado esta opción argumentando que el país tiene capacidad de pago y que cualquier modificación en los términos de sus deudas obedecería a una decisión política y a una voluntad explícita de no cancelarlas, antes que a problemas económicos de fondo.

    El manejo de la deuda impulsado por Correa ha provocado el desplome de los precios de los bonos ecuatorianos, que previo a su posesión en enero se cotizaban por sobre su valor nominal, por la confianza de los inversores en el desempeño macroeconómico del país y los altos precios del crudo, uno de sus principales productos de exportación.

  • Supremacía

    Las declaraciones de ayer «reafirman la supremacía de criterios subjetivos y morales sobre los legales y contractuales para determinar los tramos que continuará sirviendo», dijo el analista de Goldman Sachs Alberto Ramos.

    Los bonos AGD fueron emitidos por el Ministerio de Economía y, por ley, el BCE tuvo que canjearlos por efectivo que se usó para devolver los recursos de los clientes de bancos que quebraron entre 1998 y 2002 en medio de una crisis bancaria, por lo que actualmente forman parte de su portafolio. Correa aseguró que se desconocerá esta deuda por considerar que el BCE fue uno de los responsables de la crisis y que, por ende, no cabe cancelar ni el capital ni los intereses.

    La anulación de los bonos AGD reduciría en 38% la deuda interna, que ascendía 3.277 millones de dólares. Los intereses de estos papeles demandaron 56 millones de dólares en 2006.

    Ecuador debe realizar este año pagos por su deuda pública por 2.738 millones de dólares, esto es 28% del Presupuesto del gobierno central.

    Entretanto, el gobierno negó que la crisis política que enfrenta por una pugna de poderes (ver nota aparte) esté provocando una fuga de capitales, y anticipó que el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) este año será de 4,4%, frente a 3,3% previsto en principio.

    «Las cifras no dan esa idea» de fuga de capitales, dijo el ministro coordinador del área económica, Mauricio Dávalos.

    Agregó que «hay una disminución de depósitos con respecto al máximo que todos los años llega a finales de diciembre, pero eso es una cosa anual, cíclica, de tal manera que no es un asunto que pueda interpretarse como que hay fuga».
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