No se detiene la violencia en Atenas y aseguran que la situación está fuera de control
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Recrudece la violencia en Grecia.
En Atenas, donde la cifra de manifestantes se estima en 10.000, en su mayoría jóvenes, amplios sectores de la céntrica calle Panepistimiou fueron pintados de rojo para simbolizar la sangre derramada.
Dos estaciones de metro fueron cerradas en forma preventiva, para evitar que los manifestantes dañaran las instalaciones.
Papandreou también reclamó indirectamente la renuncia del gobierno: "Todos los jóvenes dicen: 'Es suficiente de este gobierno que no acepta su responsabilidad'".
En la ciudad portuaria de Tesalónica, la segunda más grande de Grecia, se repitieron las manifestaciones y se vivieron momentos de tensión cuando algunos manifestantes lanzaron artefactos incendiarios contra la fachada de un banco.
En Pireo, los estudiantes arrojaron piedras contra la estación de policía local y seis vehículos fueron incendiados.
También en Nicosia, capital de Chipre, cientos de jóvenes bloquearon la entrada a la embajada griega. En Berlín, manifestantes ocuparon durante ocho horas el consulado griego y luego se marcharon pacíficamente sin que se realizaran detenciones. La medida, realizada por unos 20 manifestantes, fue apoyada por otros tantos que coreaban "Fue asesinato".
En casi todo el país se cerraron las escuelas y "seguirán cerradas hasta el miércoles en protesta por la muerte del estudiante", indicó el secretario general del sindicato de maestros, Kostas Maniatis. El gobierno declaró mañana día de luto.
El primer ministro griego, Kostas Karamanlis, aseguró que el responsable de la muerte del joven pagará por lo sucedido: "Todo griego debe estar seguro de que haremos todo lo posible para que esta tragedia no vuelva a repetirse", garantizó en un discurso televisado el mandatario.
Karamanlis responsabilizó de los graves disturbios que se produjeron tras la muerte del joven a "elementos extremistas" que aprovecharon el enfado comprensible de la ciudadanía para provocar desmanes. "Se volvieron contra ciudadanos inocentes y de ese modo contra toda la sociedad", continuó. "No permitiremos eso".
Karamanlis llamó a todos los griegos a mantener la calma y prometió indemnizaciones para las empresas y propietarios de los negocios destruidos durante los disturbios. Los daños provocados el fin de semana se estiman en hasta 100 millones de euros (unos 128 millones de dólares).
El policía de 37 años, presunto autor del disparo que acabó con la vida del adolescente, declaró que había realizado tres disparos de advertencia y que uno de ellos se desvió y dio al muchacho. La Fiscalía acusa al policía de homicidio y también ha implicado a su compañero en la acusación. Los funcionarios se encuentran en prisión preventiva.
El abogado del principal acusado renunció al caso considerando que por motivos de conciencia no podía defender "a semejante cliente". La radio local aseguró que el policía era conocido por el apodo de "Rambo" debido a su estilo duro.




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