Miles de profesores rurales se manifestaron este miércoles en diversos puntos de La Paz contra la política salarial del gobierno del presidente boliviano Carlos Mesa y contra una ley de pensiones.
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Los profesores, que mantienen en pie una huelga que hace más de dos semanas mantiene paralizado el sistema educativo fiscal boliviano, colapsaron en grupos varios puntos de La Paz, donde interrumpieron el tráfico peatonal y vehicular e hicieron detonar fulminantes de dinamita.
El combativo sindicato de maestros ordenó, asimismo, a sus bases la instalación de piquetes de huelga de hambre en diversos puntos del país.
El primero de ellos fue abierto en la ciudad de Santa Cruz, 900 km al este de La Paz, donde dos decenas de profesores se declararon en huelga de hambre hasta que las autoridades del sector homologuen el pago de un "bono" extraordinario, además del incremento salarial.
Tras celebrar una reunión de dirigentes en La Paz, el sindicato de profesores resolvió ampliar sus medidas de fuerza para obtener un incremento salarial mayor al 3% que ofrece el Gobierno.
"Hemos decidido seguir con la huelga general hasta que el Gobierno cumpla con sus compromisos, tal como la cancelación del bono y la revocatoria de la ley de pensiones", afirmó un portavoz de los maestros inconformes.
La medida de fuerza, que se patentó en las últimas horas con el corte de las rutas que comunican La Paz con la ciudad andina de Oruro y las poblaciones en la frontera con Perú y Chile y un valle agrícola subandino, ha logrado conmover incluso al ministro de Educación, Donato Ayma.
En una carta dirigida a Mesa, Ayma consideró la posibilidad de atender las demandas de los profesores con los fondos destinados al pago del servicio de la deuda externa boliviana o, en su defecto, desviando el presupuesto destinado a los partidos políticos para la campaña proselitista de las elecciones municipales de diciembre próximo.
A punto de extinguirse un plazo de negociaciones, la tarde de este miércoles, el gobierno analizaba la conveniencia de adelantar en cuatro semanas las vacaciones de invierno en un intento de desinflar el conflicto.
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