31 de marzo 2003 - 00:00

Nueva York ya siente fuerte baja turística

Nueva York (ANSA) - La perspectiva de una guerra prolongada en el Golfo, generó en la última semana una pronunciada baja de las reservaciones para la primavera y el verano en los hoteles de Nueva York, mientras los restoranes se resienten, además, por la endeble situación económica.

Cristyne L. Nicholas, presidente de NYC & Company, la agencia de turismo de la Gran Manzana, declaró que «los turistas, internos e internacionales, parecen estar adoptando una actitud de ver y aguardar».

«Pero todavía no hemos visto grandes cancelaciones, aunque las reservas para la primavera y el verano, cayeron pronunciadamente», dijo Nicholas.

Exponentes de la industria turística de Nueva York, muy afectada por la baja del turismo internacional como consecuencia de los atentados contra las Torres Gemelas, el 11 de setiembre, estimaron que una guerra prolongada en el Golfo Pérsico, puede causar al sector pérdidas por 25.000 millones de dólares.

Nicholas sostuvo que si el conflicto es relativamente corto, «vemos la temporada estival con optimismo. De otro modo, vamos a enfrentar un enorme impacto negativo», señaló.

Por ahora, son exiguos los datos sobre la actividad turística en Nueva York, en los diez días que lleva el conflicto.

El mayor volumen turístico en Nueva York proviene del interior, el denominado turismo doméstico, con unos 25,7 millones de visitantes en 2002, inferior a los 29,6 millones de visitantes promedio registrados en 2000 y 2001.

El año pasado, 5,8 millones de turistas extranjeros visitaron Nueva York, en comparación con los 5,7 millones de 2001 -donde se verificó una pronunciada caída después del 11 de setiembre-, y frente a los 6,8 millones de 2002.

Más preocupados que los industriales hoteleros, se manifestaron los propietarios de restoranes, para quienes la Guerra del Golfo 2 se suma a la mala situación de la economía, y a los atentados contra las Torres Gemelas, de los que todavía no se habían recuperado.

Chuck Hunt, vicepresidente de la sección neoyorquina de la Asociación de Restoranes, dijo que «la guerra nunca es algo positivo para nuestra actividad», que en Manhattan agrupa a 2.500 establecimientos.

Con la industria hotelera y de los restoranes, también siente fuertemente la crisis el mundo del entretenimiento y del espectáculo, en particular las salas de los musicales de Broadway, donde muchos empresarios optaron por acortar sus programaciones, o lisa y llanamente, cerrar sus puertas.

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