27 de abril 2005 - 00:00

Nuevo Papa, visto desde los restoranes de Roma

Benedicto XVI
Benedicto XVI
Roma (Bloomberg) - Los dueños de restoranes romanos dicen que Joseph Ratzinger, hoy el Papa Benedicto XVI, solía comer rápidamente sus espaguetis y rechazar el vino cuando almorzaba regularmente fuera del Vaticano durante sus 24 años como cardenal.

«A menudo tenía prisa», recuerda Nicolo Marchesani, propietario del Ristorante Venerina, uno de los muchos bodegones locales populares entre los clérigos del Vaticano. «Ordena, come y se va.»

Tampoco se hacía cargo del gasto. Marchesani dice que el actual Papa nunca pagó sus propias cuentas; éstas siempre eran saldadas por los visitantes y colegas que compartían su mesa.

«Sus asistentes y secretarios siempre pagaban la cuenta», susurra Mario, un camarero del Ristorante Scarpone que no quiso dar su apellido.

«Un hombre agradable, muy reservado y cortés», dice Roberto Fulvimari, de 71 años, que desde 1962 posee el Ristorante da Roberto's al Passetto di Borgo, un restorán de barrio a tres cuadras de la Plaza San Pedro, que al mediodía se llena de sacerdotes, seminaristas, periodistas destacados en el Vaticano, guardas suizos y trabajadores locales.

Da Roberto's es un sitio sencillo, con un techo abovedado de ladrillos, pinturas de escenas callejeras romanas que cuelgan de las blancas paredes y manteles verdes de algodón.

Cuando le preguntamos qué comía el cardenal Ratzinger, nuestro camarero Claudio Amiel responde sin vacilar:
«Spaghetti alla carbonara».

Fulvimari dice que en las raras ocasiones en que el cardenal ordenaba tras la pasta una carne como segundo plato, elegía comidas simples, como cordero o ternera asados. El prelado siempre tomaba agua, jugo de naranja o gaseosas con sabor a naranja, dijeron Fulvimari y otros dueños de restoranes.

Dos cuadras calle abajo está el Ristorante Venerina, otro lugar para descubrir miembros del Vaticano. El dueño,
Marchesani, de 40 años, ha manejado el lugar durante 12 años y dice que el actual Papa era un parroquiano frecuente, y que estuvo por última vez como hace dos meses.

«Es siempre cortés y trata bien a todo el mundo, sea yo, un camarero o mi madre»,
dice Marchesani.

• Pretensiones

Venerina tiene más pretensiones que Da Roberto's, con sillas tapizadas y paredes de mármol amarillo. El menú cita pastas clásicas como la carbonara y otras de mayor inventiva como los espaguetis con cebolla, camarones y mango. Los platos principales van de las costillas de cordero al lenguado a la manteca con almendras.

Cuando el cardenal Ratzinger estaba apurado, pedía espaguetis con salsa de tomate, dice Marchesani. Si contaba con más tiempo, optaba por los fettuccine Porto Vieste, llamados así por una localidad costera del sur de Italia.

Marchesani dice que el cardenal, aunque tuviera tiempo, solía saltarse la carne y pasaba directamente al helado o a la bavarese de limón, un tipo de torta de crema que aunque lleva el nombre de la Bavaria natal de Ratzinger, es una creación italiana. La bavarese de Venerina es esponjosa y cremosa, y está cubierta de salsa caramelo.

El Ristorante Scarpone está detrás del Vaticano en el Monte Janículo, donde en 1849 Garibaldi comandó una guarnición en un fracasado intento de conquistar la plaza fuerte vaticana e incluirla en la Italia unificada. Ahora es el sitio favorito de los cardenales.

El hoy Papa Benedicto XVI solía comer aquí al menos una vez al mes cuando era cardenal, dice el camarero
Mario, y se sentaba en una mesa de un rincón junto a una ventana y pedía linguini con salsa de tomate o pescado preparado en forma simple. Siempre almorzaba con jugo de naranja.

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