14 de enero 2002 - 00:00

Nuevos datos alimentan el escándalo por Enron

Nueva York (EFE, ANSA) - Mientras el secretario estadounidense del Tesoro, Paul O'Neill, volvía a asegurar que no tuvo participación en la quiebra del gigante energético Enron, nuevos datos alimentaron ayer las versiones acerca del carácter supuestamente sospechoso de la mayor quiebra corporativa de la historia estadounidense.

Según reveló ayer el diario «The New York Times», 29 ejecutivos de Enron vendieron 17,3 millones de acciones de la firma, valoradas en unos 1.100 millones de dólares, entre 1999 y mediados de 2001, antes de que las acciones de la empresa comenzaran a caer en picada. Aunque nada prueba por ahora que esas ventas hayan sido ilegales, una demanda presentada contra los ejecutivos asegura que ellos conocían los problemas a los que se enfrentaba la empresa y no entregaron esa información a la Bolsa y al público.

Al mismo tiempo que los ejecutivos vendían sus títulos, una serie de trabajadores de la empresa invertía sus ahorros de jubilación en acciones de la compañía, lo que generó una importante pérdida para los empleados.

• Acusación

En una demanda recientemente presentada se asegura que los acusados «emplearon mecanismos, artificios y estratagemas para defraudar» a los inversores y los acusa de manejo ilegal de información privilegiada.

La quiebra de Enron, que en pocos meses pasó de ser una de las empresas más grandes de EE.UU. a la bancarrota, ha generado polémica en círculos políticos y financieros. Entre los ejecutivos mencionados en la demanda, se cuenta Kenneth L. Lay, quien fuera presidente de la compañía y un importante donante para la campaña del presidente estadounidense, George W. Bush. Lay, señala la demanda, obtuvo 101 millones de dólares de la venta de 1,8 millón de acciones entre principios de 1999 y julio de 2001, a precios que varían entre 31 y 86 dólares por título. La empresa se declaró en bancarrota en diciembre y hoy en día el valor de sus acciones es de sólo 70 centavos de dólar.

Las mayores ventas de acciones de Enron las realizó
Lou Pai, presidente del directorio de una de las filiales de Enron, quien vendió 5 millones de acciones valoradas en 353 millones de dólares. Andrew Fastow, ex gerente de Finanzas de la empresa y creador de unas sociedades cuyas dudosas prácticas contables se cree fueron el origen de la debacle de Enron, obtuvo 30 millones de dólares por la venta de sus títulos.

• Destrucción

En tanto, se confirmó que el 12 de octubre último, cuatro días antes del primer anuncio público de que el gigante energético Enron afrontaba dificultades financieras, un abogado de la empresa auditora Arthur Andersen ordenó a sus subordinados destruir toda la documentación disponible sobre esa compañía.

El escándalo de la quiebra de Enron salpica a la Casa Blanca por la amistad del presidente George Bush con algunos de sus directivos, oriundos de Texas como él y su familia. Sólo en el año 2000 la firma aportó fondos a 40% de los miembros de la Cámara baja y a 70% de los senadores. En el período 1999-2000 entregó 643.175 dólares a los republicanos y 532.065 a los demócratas.


Arthur Andersen también ha resultado afectada ya que era la auditora externa que debía velar por los intereses de los accionistas y de los fondos de pensiones que habían invertido en el gigante energético. El senador demócrata José Lieberman aseguró que, de confirmarse la información, la empresa Andersen «se arriesga a un proceso penal».

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